Blanca Martín: “Carme Chacón”

Artículo de la Presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín. 

Por Blanca Martín Follow adrianboullosa on Twitter 

Son pocos los homenajes que se pueden hacer comparados con el dolor que provoca la desaparición de un ser querido, señalado, importante; la desaparición de una compañera fundamental para la historia reciente del socialismo español y catalán.

No es sencillo hablar de Carme, porque deja uno de esos vacíos que no se volverán a llenar. Mujer luchadora como pocas, nunca contempló la posibilidad de apostar por el victimismo para rentabilizarlo políticamente.

Fue esencial, repito, como mujer y también como socialista, en los avances determinantes en materia de igualdad que los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero trajeron a un país acostumbrado al rol doméstico y secundario de las mujeres mientras los hombres se repartían las decisiones importantes en todos los ámbitos de nuestra vida.

Carme Chacón fue gestión, pasos al frente, madre y barriga de embarazada delante de las tropas. Si el avance del siglo XXI tiene para este país una imagen en materia de igualdad es, precisamente esa: una mujer encabezando el Ministerio de Defensa y la firmeza –que no autoritarismo- para llevar adelante su trabajo.

No seremos del todo conscientes hasta que la perspectiva del tiempo nos deje ver sin dolor todo lo que hizo y representó Carme Chacón para el partido de la igualdad. Es tan necesaria para lo que vendrá que resulta una injusticia atroz su pérdida.

Todo el socialismo la llora, no importa desde qué rincón. Todo el socialismo la echará de menos porque Carme era imprescindible a la hora de trazar un diagnóstico y de insistir, con perseverancia y convicciones, en el camino pensado.

Se ha ido una de las socialistas más influyentes de los últimos veinte años, una compañera que resultó ser esencial en esta lucha que aún continuamos, ahora, siendo más y más fuertes gracias a ejemplos como el suyo.

Su optimismo, su dedicación, su capacidad para entender cuándo estar en primera línea y cuándo recurrir al silencio para no dañar al colectivo, serán en cierto modo, el legado que nos habrá dejado una mujer que tenía tantas cosas por hacer que nos parte el alma saber que ya no podrá.

No tenemos más remedio que aceptar su muerte y el espacio que ya no llenará con su sonrisa y optimismo. Mucho es lo que podríamos seguir diciendo pero el cuerpo nos pide silencio, respeto y llanto. Se ha ido una compañera irreemplazable. Que la tierra te sea leve, Carme.

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