Blanca Martín: Recuperar el pensamiento

No. Estas líneas no van a dedicar sus letras a la campaña electoral, los eslóganes, las estrategias y demás retahíla de cuestiones y cuestionamientos que unos, más que otro, lanzan a diario para recuperar o fidelizar, vaya una a saber, el votante necesario para ser algo más que un cartel.

No. Prefiero detenerme en un mal mayor que en nuestras sociedades se ve a diario, se oye a diario y se posiciona a diario. Hemos dejado de lado en los últimos años la capacidad de buscar un razonamiento sosegado que invite a la reflexión conjunta de grupos que, se les supone, están en un espacio determinado para guiar a la sociedad hacia un futuro plural y de convivencia.

No es cuestión de pensar igual porque ello supondría el preámbulo de horizontes totalizadores. Por el contrario, se trata de partir de posiciones diferentes y ser capaces de escucharnos para tejer un abanico de opciones que sostengan el entramado social en la, repito, pluralidad y convivencia.

Y para ello hay que caminar hacia la recuperación del pensamiento crítico o positivado, negacionista o racionalista, ilustrado o empírico. Da igual desde dónde partamos. Lo que no da igual es cómo y hasta dónde lleguemos, porque ese punto final, o mejor dicho suspensivo, dará lugar a que las próximas generaciones no rechacen el diálogo como fuente indispensable de crecimiento colectivo.

Así pues, debatamos, confrontemos, ocupemos trincheras diferentes si se quiere, pero no desechemos más la capacidad de buscar acuerdos y consensos que estén a la altura de las expectativas sociales y de los retos que nos esperan cada día.

Una democracia de calidad se mide por su índice de igualdad sí, pero también por cómo dirime sus conflictos, por cómo negocia sus posturas y por cómo navega en momentos conflictivos en los que puede que el radicalismo sea una tentación, pero la falta de pensamiento, siempre, sin excepción, acaba con cualquier utopía humanista e ilustrada.

Y no podemos perder más tiempo, aunque desde un no lugar, nos dupliquen los caracteres para seguir tuiteando sin sentido.

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