Miguel Á. Morales: “Nuevo año, misma lucha”

Artículo del secretario general del PSOE de la provincia de Cáceres, Miguel Á. Morales. 

Por Miguel Á. Morales.-

La desigualdad nos llena de razones para seguir luchando, nos afianza en nuestras convicciones a la hora de exponer lo que pensamos del mundo, un mundo que es lo que nos rodea en lo inmediato, pero también en lo lejano.

La razón de la izquierda, del socialismo, para seguir vaciándose cada día contra una transgresión y otra de los derechos de la humanidad es, precisamente, remediar las vicisitudes a las que nos enfrentamos como individuos y también como colectivo, porque no olvidemos que, como escribió Aristóteles, el hombre es un animal político, social, que necesita de razones compartidas para construir un gran sueño.

Avanzan los días de este nuevo año y seguimos asistiendo a la barbarie construida por las minorías, por las minorías que poseen la inmensa mayoría de la riqueza de nuestro mundo; y ante esa desigualdad debemos rebelarnos. Como decía Pepe Mújica, tenemos la obligación de meterle la mano en el bolsillo a los que pueden, para emancipar de la muerte, del exilio y de la miseria, a los que no pueden, ni podrán nunca mientras no seamos políticamente valientes para distribuir la usura que ese diez por ciento retiene.

Países que producen alimentos para cuarenta millones de personas anualmente, tienen una tasa de pobreza del 30 por ciento, de una pobreza que aborta el futuro, que no tiene luz ni agua y que desnutre a las generaciones que vienen.

Guerras que multiplican refugiados a los que se maltrata, se deja morir de frío, sed y hambre. Líderes mundiales que juegan a ver quién tiene el botón más grande mientras coartan libertades y levantan muros contra seres humanos como ellos, pero víctimas de la perversión materialista de una forma de generar riqueza basada en la exclusión, la esclavitud y el desarraigo.

Un mundo en el que los datos del desempleo y la desigualdad tienen rostro de niñas que serán mujeres y de mujeres que serán víctimas de su verdugo, el sistema mismo. Un mundo que se suicida, se recalienta y se deshiela para, dentro de unos años, y a este nivel de autodestrucción, no ser nada.

Sin embargo, toda esta desolación escrita, apenas enumerada, es precisamente lo que, como personas de izquierda y militantes de la vida, nos debe –diría el gran uruguayo- recargar las baterías para luchar contra las desigualdades y “cortar el tocino un poco más grueso en favor de los más débiles”.

Es cierto que la política es tomar decisiones y eso hacemos todos los días en nuestra bendita tierra. Tomar decisiones a favor de los que menos tienen y de la construcción de un sueño, de la repatriación del talento y de la edificación de un modelo de riqueza que aporte su granito de arena a la lucha contra la globalización depredadora de derechos y del Planeta.

Por ello, lejos de rendirnos, lejos de bajar la cabeza ante tantas razones que bien podrían llamarnos al pesimismo, tenemos la valentía suficiente para seguir buscando voluntades y proyectos que nos hagan crecer en consonancia con lo que esta época y la que planteamos construir, necesitan. Siempre tendremos una esperanza, un sueño, una forma de cautivar a quienes dicen no querer oír, porque “no se puede ser neutral y hay que tomar partido” por la gente, por el mundo, por nuestra gente y nuestro mundo.

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