Ahigal: unidos somos imparables

Fernando Ayala reflexiona acerca de las experiencias vividas en Ahigal en la II Jornada Socialistas organizada por la CEP del PSOE de Cáceres. II Jornadas de Historia del Socialismo -PSOE provincia de Cáceres-

Por Fernando Ayala Follow adrianboullosa on Twitter

Llegamos muy agradablemente sorprendidos por el trato recibido el sábado pasado en Ahigal, pueblo al que aconsejo visitar, sobre todo el domingo, día de mercado.

Los socialistas, militantes, simpatizantes y gente del entorno académico amantes de la Historia, de las experiencias del pasado y del presente y preparados para el devenir, estuvimos escuchando e intercambiando opiniones en mesas redondas, donde se debatió sobre los retos y con los jóvenes, aprendiendo  lo que suponen sus aportaciones, movilizaciones e implicación.

La conferencia de Desiderio Guerra fue un ejemplo repleto de curiosidades y anécdotas de las que no se leen en libros y periódicos y nos mostró cómo se desenvolvió el PSOE en la complicada segunda década de los 70 del pasado siglo. Y cómo acometió sin apenas infraestructuras las primeras elecciones generales en la recuperada Democracia. Y también nos dejó con la miel en los labios por todo lo que nos hubiera gustado conocer.

La exposición de carteles de Juventudes Socialistas fue la puerta de entrada a la parada de mucha gente que se iba reconociendo en el paso del tiempo. Y una prueba de la acción. El acto de homenaje a Constancio, en el cementerio, de nuevo unió a la familia socialista en torno a un hombre, el alcalde del pueblo, que dio literalmente su vida por sus ideas y sobre todo por mejorar, como pudimos constatar, las condiciones de vida de sus vecinos. Fue multitudinario el encuentro.

Los testimonios orales que cerraron la Jornada, como siempre dieron un brillo de honor al acontecimiento. Ya entrada la  noche tres compañeros departieron con un aforo completo sobre sus experiencias vitales. Sus curiosas peripecias en el aprendizaje a la vida en democracia. Las dificultades pero también las alegrías que suponían volcar las energías juveniles en una esperanzadora singladura política que iniciaban con miedo en muchas ocasiones pero con la ilusión de saber que estaban construyendo algo grande.

Sí, se estuvo haciendo socialismo dentro de la Casa de la Cultura, pero también en los alrededores, en los espacios que compartimos cuando salíamos a charlar unos con otros. En la comida que sirvió  de intermedio a un denso programa y que no interrumpió las ganas por seguir empujando a que las ideas de izquierdas sigan consolidadas en nuestra tierra.

Ya se advirtió allí: debemos recuperar lo perdido por la ciudadanía. Los retrocesos en derechos que vemos día sí y día también. Perseguir, por ejemplo, que el crédito vuelva a fluir para que la economía se despierte….Reflexiones que se hacen desde un Partido posibilista y pragmático que sabe que las ideas no se pueden quedar convertidas en meras opiniones. Hay que convertirlas en realidades. Hemos vuelto a comprobar que, los socialistas, unidos, somos imparables.

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