8 de diciembre de 1978 se aprueba la C.E
25 de febrero de 1983 se aprueba el Estatuto de Autonomía de Extremadura
8 de mayo de 1983 primeras elecciones autonómicas en Extremadura
21 de mayo de 1983 se constituye por primera vez el parlamento autonómico en la Casa de Cultura de Merida
Hoy 35 años después conmemoramos aquel acontecimiento histórico que supuso construir la primera institución de autogobierno de nuestra comunidad con aquellos 62 diputados y tan solo tres diputadas en esta Asamblea, elegidos por sufragio universal por los extremeños y extremeñas.
En estos 35 años muchos han sido los cambios en esta institución. El primero fue su sede situada en la Casa de Cultura de Merida, su posterior traslado en el año 1985, a este histórico edificio de Merida, el Hospital San Juan De Dios, edificio singular para la ciudad ya que muchos emeritenses nacieron entre sus muros. Otro gran cambio supuso el traslado desde su primer hemiciclo situado en la actual Sala de Autonomía al actual en el año 2003.
Y el más sustancial quizás, los casi 340 diputados y diputadas que hemos ido pasando cada legislatura por estos escaños. Muchos estáis hoy aquí asistiendo a este acto y desde esta tribuna quisiera agradeceros la labor que cada uno y cada una habéis desarrollado en esta casa
Es de justicia reconocer que han sido más diputados que diputadas, que la historia de esta Casa se ha escrito más en masculino que en femenino, pero que todo evoluciona y hoy ya es normal una representación paritaria y una Mesa compuesta por el 50% de mujeres y el 50 % de hombres.
Cinco Presidentes y una Presidenta me han precedido en la presidencia de la Asamblea, cada uno han dejado su impronta en su paso por ella, condicionada clara esta por el momento político que hemos vivido.
Antonio Vazquez, fue el primero y al que le tocó poner en marcha la institución con no pocas dificultades, porque se enfrentó a la nada. 35 años después Antonio estaría orgulloso de esta andadura de la institución ya que además ha sido el presidente que más años perduró en estas funciones. Agradecer hoy a Isabel, su viuda, que comparta con nosotros este acto. Gracias
Teresa Rejas, la primera mujer en presidir la Asamblea de Extremadura, y de las pocas mujeres que en el siglo XX presidió una institución en este país. Teresa es un referente de romper techos de cristal, algo por lo que 23 años años después la mujeres seguimos luchando en todos los sectores de nuestra sociedad.
Manuel Veiga, el hombre pausado. El que dio un paso cuantitativo y cualitativo en el crecimiento de las infraestructuras de la Asamblea. Él fue el artífice de la construcción de este edificio.
Federico Suárez, el presidente que concluyó la obra y que modernizó la institución tal y como la conocemos ahora. Permitidme que en la figura del Presidente Suárez me extienda más en el ámbito personal, porque tuve la oportunidad de conocer durante su legislatura la institución como diputada de una forma un tanto privilegiada, lo que me ha servido en estos tres años para no partir de cero. Fueron muchas las conversaciones, y compartir sus propias preocupaciones para que la Casa funcionase siempre como un reloj suizo.
Ramón Ferreira, el presidente cuya experiencia en el municipalismo trasladó a la cámara regional, abriéndola y dándola a conocer en la region como la Casa de todos y todas las extremeñas. Uno de los momentos más duros de esta legislatura fue tener que asistir a su sepelio, porque la vida a veces es injusta y a Ramón se lo llevo demasiado joven. Hoy nos acompaña su hijo, al que quiero agradecer su presencia porque se lo que le cuesta aún asistir a homenajes a su padre. Gracias JuanRa.
Fernando Manzano, mi antecesor inmediato y mi compañero como Vicepresidente Segundo de la Mesa con el que comparto horas de trabajo, y con el que aunque no coincidamos en algunas decisiones le reconozco su lealtad institucional hacia mi presidencia. Él fue el artífice de ampliar aún más las dependencias de la Asamblea, con la puesta en marcha de un nuevo edificio que dignifica la necesidad histórica de un lugar de trabajo para los diputados y diputadas con sus propios puestos para poder llevar a cabo su trabajo.
Todas las presidencias estamos acompañadas de los y las miembros de la Mesa. Han sido muchas, y mi reconocimiento a todas ellas. Pero permitidme una mención especial a la que me acompaña en esta legislatura, donde con algunas innovaciones y mucha trasparencia velamos por el correcto funcionamiento de las labores parlamentarias. Antes ya mencioné que este órgano de gobierno de la Asamblea es paritaria, pero además añadir la novedad que por primera vez en estos 35 años, la Letrada Mayor de la Cámara también es una mujer.
Si algo hemos tenido en común las 7 presidencias es que hemos contado con un cuerpo funcionarial, de trabajadores y trabajadoras, excepcional. Dedicados a la Casa al 100 por 100, colaboradores y colaboradoras intachables en su labor. Desde el cuerpo de ujieres, a los servicios de publicaciones, gestión parlamentaria, gestión económica, documentación, correctores, prensa, transcriptores, letrados, jurídicos, registro, servicio de limpieza, siempre, siempre, si eres están al tanto para que la institución funcione.
Y no, no me he olvidado de los servicios técnicos de la casa, los que hacen que todo esto hoy salga redondo y los responsables de coordinar la exposición que hace un ratito hemos inaugurado y a la que aprovecho para invitar al pueblo extremeño a visitar en los próximos meses. Porque tendrán la oportunidad de viajar a través de estos 35 años y un poquito más, conocer de primera mano también la etapa preautonomica, gracias a la cual, se desarrolló el Título VIII de la Constitución española y nos desarrollamos como región viviendo los mejores años de nuestra historia.
Cerrarán este acto de hoy dos diputadas y un diputado que nacieron ya en la autonomía, en concreto en la primera legislatura y en el año 85, año que como ya he mencionado se inauguró este edificio. Ellas y él no vivieron nada anterior, ya nacieron en el Estado Autonómico y por tanto estoy segura que tienen una concepción de Extremadura muy distinta a los que nacimos en etapas anteriores. Incluso con los que pertenecemos a la etapa de la transición, y recordamos nuestra infancia ya autonómica con aquellos actos de reivindicación de identidad regional como la Semana de Extremadura en la Escuela, que coincidía en este mes de mayo y lo dedicábamos a aprender sobre nuestras instituciones de autogobierno, nuestra bandera, nuestro escudo, nuestro himno, nuestro rico folklore y nuestras costumbres.
Pero también hoy me gustaría mencionar al diputado que mejor podría resumir estos 35 años, porque los ha vivido todos desde su escaño y ha sido parte de la aprobación de todas las leyes que penden hoy en un árbol legislativo cuatas ramas representan el avance de esta región. Francisco Macías, es parte indispensable del tronco de ese árbol.
Miren, haciendo memoria, recuperando momentos históricos, hasta hace pocos días no fui consciente de haber vivido una legislatura histórica, quizá la más histórica hasta la fecha. Tuve la suerte y el honor de ser elegida diputada por primera vez en el año 2003, en la VI Legislatura. En aquel momento fue reelegido Presidente de la Junta de Extremadura, Rodriguez Ibarra. En su gobierno le acompañaba un Consejero de Sanidad, Fernandez Vara y se estrenaba como diputado, Monago Terraza. Años después, sucedieron a Rodríguez Ibarra ambos al frente de la Presidencia de la Junta de Extremadura. Pero en aquellos momentos la historia estaba por escribir y algunas tuvimos la suerte de compartir este espacio sin ser conscientes de lo que pasaría años después.
A los tres, hoy, también el reconocimiento de esta institución, de la institución que os elige para desempeñar vuestra ardua labor, en nombre del pueblo extremeño.
Y sin más, agradecer la labor colaborativa de los medios de comunicación, de los colegios que se acercan a visitarnos, de los artistas que con sus obras nos trasladan en sus exposiciones a sus expresiones más íntimas, a las asociaciones y organizaciones que nos acompañan casi a diario.
Y en especial a todos los extremeños y extremeñas que nos cedéis vuestra representación cada 4 años, y que somos conscientes de la responsabilidad que eso supone.
Solo desear larga vida a la institución y por ende a la democracia.
Buenos días.













