El PSOE siempre ha sido feminista porque el feminismo es igualdad y la igualdad nuestro objetivo por encima de todos los demás valores que una democracia que se precie debe perseguir y, sobre todo, alcanzar.
No se trata de elegir mujeres buscando un titular. La política real, la que de verdad transforma la vida de las personas y hace del concepto ciudadanía una razón de ser, tiene más de pequeños pasos concretos que de grandes consignas y pancartas.
Ahora se habla mucho de techos de cristal rotos, de mujeres en puestos de avanzada, de visibilización, de cuotas, de perspectiva de género. Es una cuestión de derechos y de necesidad superar la trágica historia del patriarcado que, entre muchas otras degeneraciones históricas, no nos permitió avanzar tan rápido y tan conjuntamente como queríamos.
Pero dejadme que, una vez conocido el gobierno socialista, con más mujeres que hombres en el gabinete, rompa una lanza por Extremadura, por el Ejecutivo dirigido por Guillermo Fernández Vara.
Puede que no ocupemos portadas más que por alguna que otra noticia negativa, y da mucha rabia, a veces, no ser actualidad por el esfuerzo que la ciudadanía extremeña hace cada día en un país que, históricamente, nos ha olvidado en materia de deuda e infraestructuras. Aún así, somos leales al Estado, gobierne quien gobierne, porque sabemos y lo hemos demostrado, que juntas y juntos, avanzamos en equidad y justicia social.
Y quiero romper una lanza por el gobierno socialista de Extremadura porque -repito-, aunque no nos llevaran a las portadas, ya existía en España un gabinete con más mujeres que hombres y ese gabinete es el de Guillermo Fernández Vara, un feminista convencido que cree que el futuro de las decisiones será responsabilidad nuestra.
Somos la mitad de la población, hay más universitarias que universitarios y tenemos representantes de primer nivel curricular -laboral y académico- como para ocupar los espacios que nos corresponden y aportar nuestras capacidades al desarrollo de un país y de un continente, que no puede darse el lujo de maquillar una realidad que cambia, poco a poco, pero que también necesita de puñetazos en la mesa como el que dio Vara en 2015 y el que ahora da Sánchez.
Me siento orgullosa y feliz por mi tierra, por ser pioneros en la lucha por la igualdad efectiva y por creer que no sólo es una cuestión de efecto, sino una necesidad real para solucionar muchos de los males que nos aquejan como país y sociedad. Vamos por el buen camino y nos queda mucho por hacer, pero hoy, más que nunca, podemos asegurar que tenemos razones para la esperanza.













