Artículo de Blanca Martín acerca del grupo de trabajo sobre Igualdad de Género que coordinac en la CALRE.
Por Blanca Martín.-
Cada parcela en la que articulemos acciones tendentes a concluir con las desigualdades, es un espacio a abonar con políticas inequívocas y fértiles para acabar con los ripios que amplifican los desniveles en nuestra sociedad y en las de nuestro entorno.
Como Coordinadora del Grupo de Trabajo sobre Igualdad de Género en la CALRE (Conference of European Regional Legislative Assemblies), asumo el firme compromiso de dejar sentadas las bases para contribuir a la erradicación definitiva de la mujer como adorno del progreso del hombre, como víctima de la desigualdad salarial, de una educación con roles y, en definitiva, como protagonista de la tragedia que es la violencia machista.
En este grupo de trabajo intentaremos dar un paso adelante con la experiencia que tenemos en España y Extremadura en materia de políticas de igualdad que fueron un buen comienzo pero que, sin la menor duda, no es suficiente como para sentirnos satisfechas.
Nos preocupa, decíamos antes, la desigualdad salarial entre géneros, la casi nula promoción de las mujeres a puestos directivos dentro de la actividad privada y nos aterra que, como no me canso de repetir, la lista del paro es la lista de la desigualdad porque es a las mujeres a las que, también, ataca el desempleo sin la menor tregua.
Tenemos una cuenta pendiente con las marcas culturales que aún sojuzgan a las mujeres. Cuando hablamos de conciliación laboral y familiar, socialmente se entiende como un “tema de mujeres”.
Entendemos que en edad de dar el pecho, es una cuestión de madre e hijo, pero la conciliación debe ir mucho más allá protegiendo el derecho a la crianza y el derecho a la independencia de madre, padre e hijos. No sólo es una cuestión de la madre porque feminizando el tema legitimamos que las empresas no contraten a mujeres en edad de gestar o con planes para hacerlo.
En definitiva, todos nuestros objetivos están puestos en conseguir la mayor autonomía posible para la mujer, equipararla en derechos, deberes y remuneraciones y arrancar de cuajo, endureciendo leyes, protegiendo a las víctimas y educando a las generaciones que están creciendo, la violencia machista, eslabón que se mimetiza en todos los estratos.
Vamos con fuerzas a Bruselas para defender nuestra posición, escuchar experiencias y coordinar un trabajo que refleje el verdadero compromiso que tenemos con la igualdad. En España la legislamos y en Extremadura tenemos un gobierno paritario. Es el ejemplo a seguir y vamos a dejar todo nuestro empeño en conseguirlo.














