Cuántos heraldos negros, como escribió César Vallejo, tenía, en este caso, la política española. Edades, regeneraciones, adjetivaciones, pensamientos binarios, testosterona, fueron sembrando una polarización electoral de la que, por suerte y tranquilidad, escapamos en Extremadura.
Y no escapamos para huir de la responsabilidad que nos ha dado la ciudadanía, sino para todo lo contrario, porque nos debemos a ella, a toda ella, sin pedir credenciales de pureza ni separando entre listas y tontos, entre guapos y feas, a la población.
Escuchar a Guillermo Fernández Vara en el Debate sobre la Orientación Político General de la Junta de Extremadura, nos da tranquilidad porque ante el ruido de la descalificación, él ofrece acuerdos, porque ante la consigna vacía, Guillermo propone políticas concretas, de calado, con cifras exactas y estimaciones realistas.
Por ello es el político de la región con más credibilidad. Porque no se manipula ni intenta coartar la libertad de nadie, aunque sea en un medio público, porque cuando dice que tiende la mano, es que cree en el acuerdo sin importar su mayoría absoluta tal y como demostramos en cada una de nuestras decisiones.
Saber dónde estamos y hacia dónde vamos como región, guardar la humildad ante una campaña de vacunación solvente y efectiva, apostar por una nueva Extremadura que genere riqueza, empleo y que necesite mano de obra, todo ello nos provoca un estado de tranquilidad necesario.
Porque en el sosiego se asoma el diálogo y en la prudencia las mejores y más colectivas decisiones. La previsión de inversión privada y crecimiento en los próximos 4 años es de más de 6.500 millones de euros en proyectos y con una creación de 20.000 nuevos empleos. Ése es el camino que estamos recorriendo a pesar del gran obstáculo que significa la pandemia.
Nadie más que los representantes políticos tienen el deber y la obligación de defender la convivencia y la pluralidad. Nuestro sistema se basa en ello y no nos podemos permitir ningún coqueteo con quienes intenten destrozar este sistema de libertades que supieron, hace cuarenta años, construir nuestros antecesores.
En eso estamos en Extremadura, con un liderazgo convincente de quien es capaz de trabajar por todos y cada uno de sus paisanos y paisanas. El discurso de Guillermo Fernández Vara fue un nuevo discurso de investidura de la era post COVID, con la misma humildad de su tierra, con el mismo compromiso de siempre para seguir construyendo igualdad y progreso.













