La Presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín, reflexiona sobre la realidad europea. 
No voy a andar con eufemismos ni recurrir a ramificaciones falaces para construir un relato que no diga lo que pienso. Estamos atravesando una nueva época y debemos repensar Europa para que Europa no construya su futuro yendo hacia el pasado.
Y no, no es un juego de palabras cuando atendemos a diario a discursos y conductas de fragmentación continental. Cada vez que algo se atomiza, se agrieta y se fragmenta, vamos a peor, vamos a fronteras y vamos hacia una deshumanización que ya vivimos en forma de guerras mundiales, civiles, de liberación, de resistencia y de, en definitiva, sangre.
La Unión no nació para ponerle concertinas a sus puertas. Europa nació para exportar valores democráticos, igualdad y respeto por el entorno en que crecimos nosotras y crecerán nuestras hijas, las hijas e hijos de un continente que, seremos responsables de ello, viaje hacia un futuro mejor y no, como decía antes, hacia la pesadilla de un futuro ya vivido con anterioridad en varias secuencias y rupturas históricas.
Dejar morir a las personas en las orillas de nuestros mares, además de una ignominia, es un ejemplo de lo peor del eurocentrismo conservador e hipócrita. No podemos ni debemos creer que la libertad es la libertad de los mercados cuando esa libertad de unos pocos condena a la pobreza a la inmensa mayoría.
Europa debe ser un concierto de pueblos y no un soliloquio de los poderosos, porque si permitimos que sólo resuene la voz de los que destruyen el Planeta, sus bosques, sus mares y a seres humanos, no haremos sino contribuir al suicidio colectivo en nombre de la avaricia, el mercantilismo y la construcción de riqueza a costa de multiplicar pobres, explotar mujeres y niñas y destrozar el medioambiente.
Dije que no andaría con eufemismos y cumpliré. Creo en el proteccionismo de la economía porque el proteccionismo humaniza a los mercados y apuesta por no dejar a nadie en la cuneta. Creo en el Estado del Bienestar porque nos enseñó, nos curó y nos hizo crecer como individuos conscientes de nuestros derechos, los adquiridos y los que debemos conquistar.
No creo en la libertad del capital sin más bandera que el de la multiplicación del egoísmo y la sed de acumulación a costa del futuro de la gente. Mientras tenga fuerzas y un espacio para alzar la voz, como mujer, placentina, socialista y extremeña, alzaré la bandera del humanismo porque el humanismo es la madre y el padre de todas las igualdades.














