Artículo de la Presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín.
Por Blanca Martín.-
Ninguna sociedad es capaz de avanzar si pone un ojo en intereses sectarios y otro en dinamitar las propuestas del adversario que sea. Una sociedad crece y deberá crecer desde el concierto de intereses comunes que piensen y plasmen el futuro de nuestra región las próximas dos décadas.
El debate es la herramienta imprescindible en el que encontrar los matices para cimentar un edificio que debe sustentar su razón de ser en la igualdad, el emprendimiento y la investigación.
La memoria colectiva es una armadura que nos protege contra la indulgencia propia y ajena, pero también una puerta a la confianza de un pueblo, el extremeño, que partiendo de un siglo de atraso con respecto al resto de España, consiguió, en tres décadas, ponerse al día en materia de servicios públicos.
Porque era una utopía pensar que la hija de un jornalero fuese médica. Y lo conseguimos. Porque era una utopía pensar que tendríamos Centros de Salud y Urgencias en pueblos de menos de mil habitantes. Y lo conseguimos. Porque era una utopía imaginar a nuestras hijas e hijos haciéndose a sí mismos en pabellones deportivos. Y lo conseguimos.
Extremadura, por tanto, está acostumbrada a sufrir y a rehacerse, a trabajar y a convertir su trabajo en fuerza transformadora, en sumar voluntades para encontrarnos en nuestra creación. Si existe el orgullo de haber nacido en un lugar determinado, yo siento el orgullo de ser extremeña.
Y no porque crea que tenemos lo mejor en todo, sino por haber sido testigo del progreso conseguido gracias al aporte de la ciudadanía, de ellas y de ellos, de los silencios y de las verdades, de los exilios y de las enseñanzas. Extremadura hoy es una realidad gracias a su gente y sus sueños realizados.
Pero no podemos caer en el conformismo de lo hecho, sino en los proyectos por hacer, en los retos por vencer, en el futuro por construir. El desempleo estructural y la despoblación se curan con proyectos ambiciosos, sin miradas mezquinas, con amplitud de miras. Saber que hay que cambiar para minimizar nuestras debilidades y maximizar nuestras fortalezas.
Un futuro en el que la igualdad real sea un hecho porque las mujeres debemos aportar nuestro talento y responsabilidad en un sistema que nos necesita. Es, sin duda, nuestro tiempo y en ese tiempo no hay dicotomías ni fronteras insuperables; hay mujeres y hombres avanzando por lo mismo, iguales. Extremadura en todas partes es marchar por un futuro mejor, distinto y de progreso. Vamos a conseguirlo.













