Blanca Martín: «Feminismo es justicia social»

14 Oct, 2016

Artículo de la Presidenta de la Asamblea, Blanca Martín Delgado. A1-44729268.jpg

Por Blanca Martín Delgado.-

La Catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad Pablo de Olavide, Lina Gálvez, ofreció una interesante entrevista a eldiario.es Andalucía pocos días después de terminar el curso de verano La igualdad de género frente al mito de la libre elección en un contexto neoliberal.

Allí, Gálvez reclama que “hay políticas específicas contra la violencia machista, que deben tener sus organismos y presupuestos específicos, pero no podemos olvidar qué la sustenta. No es una cosa aislada sino que tiene un sustrato. ¿Qué ocurre? Que políticamente es mucho más fácil ponernos de acuerdo en que no es bueno matar a mujeres. Hay muchas más posibilidades de consenso en eso que en aceptar que hay una sociedad patriarcal…”

Traigo a colación este pequeño extracto de la entrevista para incidir en lo que venimos repitiendo desde sectores que luchamos contra la desigualdad de género y que sustentamos que no son asumibles opciones maquilladas por la libertad de elección para legitimar cualquier acto de inequidad entre mujeres y hombres.

Es deseable también, proponer la lucha contra la sumisión organizada de la mujer desde un enfoque global que apunte decididamente a la justicia social como incuestionable objetivo común de cualquier tipo de progreso que se precie.

Y digo sumisión organizada porque nuestro edificio cultural se ha basado, históricamente, en la preponderancia del hombre como patriarca y dueño del destino de la sociedad en su conjunto. Valores culturales arraigados en las costumbres que, lamentablemente, algunas mujeres incluso justifican como libre elección ante la disyuntiva planteada.

En este marco es en el que creo necesario desarraigar de cualquier tipo de concepción de libertad, la posibilidad de optar por algo que atente contra el principio básico de la igualdad entre géneros y que, consciente o inconscientemente, reproduzca modelos tristemente anclados en el pasado, un pasado que también nos ha impedido crecer como totalidad social.

Así pues, la lucha contra la exclusión de la mujer es la lucha por la igualdad misma, real, absoluta e incuestionable en todas las parcelas de la actividad humana. Por tanto estamos hablando de un sistema organizativo que debe ser cambiado hacia otro que se base en la justicia social como premisa para desterrar las diferencias de género, entre otras muchas.

Gálvez dice y suscribo, que “si cambiamos hacia un modelo económico más feminista, vamos a tener una economía más sostenible y más justa. Si tienes un modelo macroeconómico generador de desigualdades, no solo de género sino también de rentas, es muy difícil hacer políticas de igualdad.”

Hacer feminismo, en definitiva, es proyectar una idea de igualdad que empuje hacia el olvido lo mucho que nos queda para hacer de nuestra sociedad un espacio justo. El feminismo, sin duda alguna, no es la lucha fragmentada de las mujeres por sí mismas, sino el fundamento esencial de la justicia social. No cambiemos el foco y aglutinemos las voluntades del cambio real.

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