Hace unos días, tuve la suerte de participar en unas jornadas organizadas por las Juventudes Socialistas de Extremadura. Allí, charlamos, debatimos y complementamos ideas acerca de los Fondos Europeos que llegarán a Extremadura.
Si en la anterior crisis que tuvimos que soportar, cada euro era destinado a salvar un sistema financiero que había creado una red de dependencia atroz y connivente con el gobierno “de los mejores”; ahora, con la pandemia destrozando vidas y estructuras de contención, los fondos tendrán otro destino.
Es necesario aclarar la diferencia del foco de la inversión entre una y otra crisis, porque nos vamos a enfrentar a una nueva oportunidad. La gente puede pensar que es cínico hablar de oportunidades en medio de una crisis como la actual, pero rápidamente comprenderá que no y que significa la apertura hacia un nuevo futuro que depende de nosotras y de nosotros.
El 27 de mayo de 2020 la Unión Europea aprobó el Plan Europeo de Recuperación Next Generation EU, un instrumento temporal extraordinario que complementa el Marco Financiero Plurianual 2021-27, como respuesta a la crisis del coronavirus, una crisis que asola a las sociedades que, a su vez, ven cómo el nacional-populismo, el odio, la xenofobia y el racismo son cosechados por fuerzas políticas reaccionarias que ven en el drama de las personas, una oportunidad para ellos.
Son fondos que estarán destinados al progreso y desarrollo de las sociedades para generar empleo y arraigo a una tierra, la nuestra, que apostará decididamente a la digitalización, a la ecología y a la igualdad.
Europa aprendió que lo que importa es el poner el foco directo sobre las personas y que, en nuestra tierra, con un plan de futuro claro y una estrategia de cohesión y desarrollo, podremos romper nuestro particular techo de cristal, que no son el desempleo y la migración endémicas.
Aspiramos a que las próximas generaciones puedan volcar su conocimiento en proyectos locales de desarrollo gracias a lo que ha de generar la digitalización de todo el territorio y el valor añadido que aportará la economía verde y circular que llevamos defendiendo desde hace años.
Si hacemos todo dentro de lo planeado, Extremadura crecerá de la mano de sus municipios, el mundo rural no sólo se salvará de la despoblación, sino que podrá convertirse en destino certero para personas que buscan crecer en un entorno libre de contaminación.
Tenemos razones para ser optimistas porque además de las ideas y del proyecto global, tendremos los fondos para cambiar la historia, nuestra historia.













