Blanca Martín: «Golpe a la política fake»

11 Dic, 2020

El sueño de la construcción de una realidad paralela, con un relato propio y una justificación social, es muy pero muy antiguo, tanto como la perversión misma. Allá por la década del treinta, el sueño del Reich de los mil años se sustentaba en la repetición sistemática de una idea verosímil, con un enemigo al que había que expulsar de la vida para consumar la hegemonía de la raza superior.

Esa perversión, la del nazismo, con Joseph Goebbels a la cabeza, sentó escuela hasta nuestros días. Si aquellos genocidas hubiesen convivido en la era de la comunicación tecnológica, con la posibilidad panóptica del un Gran Hermano dentro de tu casa, el mundo sería aún peor de lo que es, porque habrían ganado.

Cuando una sociedad, globalmente hablando, ha sido educada en el valor mercantil que, paso a paso fue comiéndole terreno al intelectual, el teorema es mucho más simple de proyectar. La información veraz da paso al enunciado bipolar y las personas, educadas en el fast food del pensamiento, consumen una Big Mac y una mentira interesada para obtener un fin determinado.

Así llegó Donald Trump al poder y así se está yendo. La imposición de la fake news como materia de consumo inmediato, fue corroyendo las mentes más predispuestas al discurso no meditado, al hígado como consejero y al odio como estrategia para solidificar al, paradójicamente, mayor exponente de la lujuria material en demérito de esos pobres infelices que, con pistola en mano, creían y creen en la supremacía blanca, en el anticastrismo y en la xenofobia…dentro de un país que basó su grandeza en la conjunción de razas.

Por ello, el triunfo de Joe Biden es importantísimo para el orden y la convivencia mundiales. Y no porque vayamos a esperar una correlación de fuerzas más equitativa, sino porque el discurso hegemónico pasará de un loco a un cuerdo, de un hater a un influencer, si se me permite la analogía.

Y lo que no es menor ni mucho menos, es la llegada de Kamala Harris a la vicepresidencia. No en vano Biden habla de cogobernanza, lo que en el lenguaje político americano implica que la vicepresidenta tiene grandes opciones de convertirse en la próxima candidata demócrata a la Casa Blanca.

Mujer, hija de inmigrantes, defensora de los derechos LGTBI y con una gran fortaleza discursiva, puede ser una luz de esperanza más para el resto del mundo. Ellos le han asestado un golpe a la política fake que, si se aprovecha correctamente, puede ser el definitivo.

Te puede interesar

Ir al contenido