Blanca Martín: «No es tiempo de Narcisos»

En tiempos antiguos, en donde los armarios no existían tan cerrados, un joven, apuesto hasta rabiar, según la leyenda, volvía loca a las mujeres y, seguramente, a más de un hombre. El gran problema que tenía el bello Narciso era que se amaba más a sí mismo que a los y las demás. Un claro ejemplo de esto lo sufrió Eco, una ninfa del monte Helicón que intentó a agasajar al joven Narciso con su bella e inocente voz.

Eco se enamoró perdidamente de Narciso, pero no fue correspondida y se marchó a las cuevas para pasar el resto de su vida destrozada por el desengaño amoroso. Sin embargo, antes de su muerte, esta musa oró a Némesis, deidad de la venganza y la justicia divina, que maldijo a Narciso a enamorarse únicamente de su propio reflejo.

¿A qué viene esto? A que estamos viviendo momentos complejos y de enorme sufrimiento para muchas y muchos y, sin embargo, algún que otro Narciso intenta que toda la sociedad sea un reflejo de su mezquindad política.

Y no, no es tiempo de Narcisos ni de personalismos. Es tiempo de resistir y de avanzar unidas y unidos, junto a la sociedad para salir lo más rápido posible de la pandemia primero, y de la crisis económica después. Primero la vida, luego los números. No es tiempo de selfies.

La sociedad no nos perdonará si creemos que el mundo, como Narciso, es el reflejo de su propio ombligo. Extremadura nos espera para que estemos a su altura y dejemos de lado lo que nos separa, y apostemos por lo que nos une de verdad, tal y como Ted Sorensen escribió con total lucidez para JFK.

Por tanto, en cada uno de los espacios que ocupemos, en cada lugar que nos toque gestionar, no nos podemos permitir posiciones cerradas, aunque alguno caiga en la tentación de la autarquía que, en términos políticos, vendría a ser una especie de narcisimo onanista que, tarde o temprano, se agota en sí mismo.

Seguir apelando a la responsabilidad ciudadana es nuestra obligación como políticas y políticos, pero predicar con el ejemplo es el mayor imperativo que hemos de articular en decisiones acertadas, sosegadas y prudentes, pero desplegadas, todas ellas, hacia el mismo fin: salir adelante, juntas y juntos.

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