Muchos son los debates en torno a lo que nos deparará el futuro y, en muchos casos, creemos que el futuro es un ente que llega solo y no que somos nosotras quienes lo construimos día a día, decisión a decisión.
A nadie se le escapa que vivimos en una región con serios problemas estructurales, con raíz en un pasado que nos sumió en el exilio, la miseria y el aislamiento. No obstante la coyuntura histórica adversa, no hay excusas para rehacernos del pasado y conquistar el futuro.
Extremadura se reivindica porque sabe cuáles son las herramientas que necesitamos para avanzar juntas, juntos, sin atajos hacia la prosperidad que creemos para vencer el desempleo estructural, la fuga de talentos y la despoblación.
No es una cuestión solamente de industrialización, al menos no en sentido tradicional. Es, más bien, una cuestión de modelo productivo que sume valor añadido a lo que seamos capaces de producir y colocar en un mercado cada vez más competitivo, más robotizado y menos parecido a lo que estábamos acostumbrados.
Las nuevas tecnologías son, hoy, las escuelas de ayer. Cada metro de nuestra región necesita fibra óptica para ser más eficientes, rápidos y seguros a la hora de imaginar un modelo de negocio que genere riqueza sin importar donde tengas tu sede física.
El tren es esencial para comunicarnos como lo hacen otras regiones. En este sentido, por una cuestión de igualdad y de justicia territorial, Extremadura debería ser objetivo primordial para el Estado porque es nuestra región la que no tiene las infraestructuras ferroviarias que a otros territorios les facilita el comercio, el turismo y la evidente movilidad laboral.
Vamos a dar un paso adelante con decisión para no sucumbir ante el victimismo. Hoy estamos mucho mejor que hace décadas, pero no será un ciclo acabado hasta que no estemos a la altura de la innovación que hace grandes a la economía, que suma puntos al PIB y que, por tanto, crea empleo de calidad, emprendimiento y redistribución de la riqueza.
Todo ello pasará cuando tengamos las mismas herramientas que nos lleven al futuro que, sabemos, cómo queremos que sea.













