Blanca Martín: «Sin consenso no hay igualdad»

18 Nov, 2016

Artículo de la Presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín Delgado. blanca-martin-cuotas

En la lucha por seguir avanzando en materia de igualdad, en dar visibilidad y contribuir a una legislación concreta que nos permita progresar en esta materia, es imprescindible sentarse a hablar y consensuar el camino entre representantes políticos y de colectivos que respondan a diferentes sensibilidades.

Los problemas y conflictos que debemos resolver nunca son los mismos porque la matización y su perspectiva diferencial, los convierte en múltiples cuestionamientos que hemos de resolver porque nunca habrá igualdad real en una sociedad que sea incapaz de sentarse a dialogar y, honestamente, a pensar en común para incluir a todas y todos.

Es inadmisible que sea noticia una foto de dos políticas de diferentes partidos ¡saludándose! Si este hecho es objeto de comentarios agresivos e intolerantes, es que nuestra democracia está atravesando una fase demasiado estomacal como para contribuir al acuerdo que nos permita el avance imprescindible que en muchas materias estamos obligados a abordar.

No obstante y a pesar de ello, no vamos a claudicar en nuestro afán por sumar sensibilidades, no pararemos de escuchar, de razonar en conjunto y de, de forma implacable, atender a razones para impulsar leyes concretas que igualen y protejan a los colectivos históricamente marginados por razones de género u orientación sexual.

En este sentido, quiero expresar mi orgullo, como Presidenta de la Asamblea de Extremadura, por haber recibido en la casa de todas y todos los extremeños el Seminario del Grupo de Trabajo sobre Igualdad de Género de la Conferencia de Asambleas Regionales Europeas (CALRE). Allí tratamos las diferentes realidades, experiencias y sensibilidades que nos permitieron multiplicar las vías por donde, inexorablemente, avanzar en materia de igualdad.

Porque no hay una sociedad justa ni desarrollada sin cuotas altas de representación de mujeres en las instituciones, porque no es posible una sociedad desarrollada sin atender ni educar en la diferencia para asumirnos cómo somos y no en un dogma injusto e irreal, fuimos capaces –en el Seminario- de dialogar y compartir experiencias, de asumir que la ley de igualdad y la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, además de ser pioneras mundialmente, deben servir ir más y más lejos en lo que nos ocupa.

Y fuimos capaces, sin estridencias ni broncas ni líneas rojas, de sentarnos a hablar, a disertar, a exponer y a proponer sin mirarnos con desconfianza, con el diálogo como bandera y con el consenso como resultado final del encuentro. Y allí estábamos Socialistas, Populares, representantes de Podemos y de Ciudadanos. No es tan difícil acordar cuando hay voluntad de poner sobre la mesa la prioridad real: la gente y no una misma. La conclusión es que ninguna transformación de progreso será conseguida sin consenso.

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