El pasado 6 de noviembre, el PSOE terminó sus procesos congresuales. Quizás, para la ciudadanía, tengan poca importancia, pero para nuestra organización son la esencia misma desde donde parten y se fortalecen nuestros proyectos.
Extremadura son dos provincias que componen un proyecto regional. Salir de nuestros Congresos convencidos hacia dónde nos dirigimos y con el respaldo conseguido, no deja de ser consecuencia de un trabajo bien hecho.
Y es muy importante concluir, de forma esperanzadora, nuestros procesos internos, porque ello significa que caminamos hacia el futuro, hacia el progreso que la ciudadanía espera de nosotras y de nosotros.
Las y los extremeños lo tienen muy claro. No están dispuestos a presenciar cómo las organizaciones políticas se miran el ombligo y olvidan su verdadero cometido: servir al pueblo.
Las y los extremeños lo tienen muy claro. No están dispuestos a presenciar cómo las organizaciones políticas se miran el ombligo y olvidan su verdadero cometido: servir al pueblo.
Extremadura necesita del esfuerzo y el talento de sus políticos para avanzar y no para poner palos en la rueda. Extremadura espera de sus políticos la misma madurez de una ciudadanía que sabe lo que quiere y lo que no quiere.
Lo que quiere es trabajo de calidad, generación de riqueza, vuelta del talento que se ha ido y capacidad para elegir quedarse del talento que está aquí. Extremadura quiere dejar de lamentarse y ser una región ejemplar en materia de desarrollo y puesta en valor de su patrimonio natural y cultural. Extremadura quiere un tren para unir, no un tren para pelearse.
Lo que no quiere Extremadura son peleas absurdas, mensajes envenenados, consignas vacías. Extremadura no quiere partidos políticos narcisistas en vez de trabajar por el bien común. Extremadura está harta de lamentos.
Por ello me siento orgullosa del PSOE. Porque he visto que marchamos decididas, con el paso firme, hacia la igualdad real, la justicia social, el empleo de calidad y las infraestructuras que cohesionen y vertebren para permitirnos ser y participar en la mesa de las grandes decisiones.
Extremadura puede estar tranquila y alerta. Sí, alerta para que nadie les mienta a la cara ofreciendo odio para dividir. Y puede estar tranquila porque aquí estamos y somos los que la escuchamos y trabajamos por sus intereses. De eso se trata la política y de eso se trata el proyecto regional que encabeza Guillermo Fernández Vara.













