Hace unos días ha muerto un líder: Nelson Mandela. Seguramente, de los últimos grandes líderes vivos que nos quedaban. A cuenta de esto hecho me he parado a pensar si nos quedaba algún líder del que poder tirar y mi conclusión es que no. 
En una época de crisis y desesperanza global, donde los cambios se dan a mayor velocidad de lo que hubiera ocurrido en cualquier época de la historia, cuando hacen falta más liderazgos, es cuando más déficit de ellos tenemos.
Algunos podrán consideran que tenemos a Obama, incluso otros pensarán en Merkel, pero según el concepto que tengo de liderazgo no los podemos considerar como tal. Es cierto que la elección de Obama fue un hecho relevante de nuestra historia, por ser el primer presidente negro y llegar al poder con una metodología distinta a los anteriores. En este punto les recomiendo que se lean este de entre los muchos análisis que puede haber de sus campañas. También es cierto que Merkel es la persona con más poder de Europa, marcando el ritmo a todo el continente. Pero para mí ninguno de los dos son un ejemplo claro de liderazgo.
Al contrario de lo que puedan pensar muchos de los que se consideran líderes, un líder no es el que es elegido para una responsabilidad, sea mucho o poco democrático el proceso de elección. Los liderazgos de verdad se demuestran cuando uno los tiene que ejercer después de haber sido elegido. Solo tenemos que pararnos a pensar en Rajoy para tener claro que no es un líder, aunque fuera elegido por una gran mayoría de españoles. Sin embargo, desde su posición de presidente ha sido incapaz de generar ilusión y esperanza a través de sus políticas. Obama no ha conseguido grandes logros a nivel nacional, ni a nivel internacional, al contrario se han visto frustradas muchas de las esperanzas que había generado. Merkel sí ha conseguido todo lo que se propuso, pero su objetivo no ha sido el interés común.













