Otra interesante reflexión de César Serrano que comparte con todos nosotros. 
Llegaron a Madrid a golpe de tamayazos, en Valencia les hemos visto hacerse fuertes a lomos de Ferraris gurteros, y ahora, que todo parece derrumbárseles, nos hablan de esencias democráticas, de limpieza y transparencia en nuestros ayuntamientos, como si el problema que tienen los ciudadanos, los ayuntamientos, fuese el sistema por el que se elige a nuestros alcaldes y alcaldesas. No, niego semejante trampa golpista al municipalismo.
Ese no es el problema. Si quieren que hablemos de ayuntamientos, el problema para el municipalismo en España se llama Partido Popular, cuya Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración local (LRSAL) supone un recorte de derechos sociales que perjudica a los más vulnerables en beneficio del sector privado y, por lo tanto, en perjuicio de lo público, que permite poner en manos de las diputaciones servicios sociales como ayuda a domicilio becas de comedor, centros de día… servicios que acabarán siendo gestionados no por las diputaciones sino por empresas privadas en detrimento de la administración local de nuestros pequeños municipios.
Una ley que no acude a uno de los grandes problemas aún por resolver en nuestro sistema democrático como es el de la financiación de los ayuntamientos, sino todo lo contrario, la nueva ley les hace más débiles y dependientes económicamente. Es algo que en Extremadura no nos podemos permitir.
Esta ley, ya recurrida en el Constitucional, es un ataque frontal al mundo rural y por lo tanto a un sistema de desarrollo que los extremeños nos hemos dado. Es aquí donde está el problema, no en la elección de alcaldes y no en esta astracanada que nos propone el PP, que no es más que un trágala. Nos dice el PP que si al 40% le sumamos de regalo un 11% ya tenemos mayoría.
No, esto no es la elección directa de alcaldes, esto es todo un “Golpe de Salón” a ocho meses de unas elecciones. Esto es de tramposos y, si se quiere, de trileros de la Democracia, que se pasan por el arco del triunfo las recomendaciones de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), que critica hacer cambios en las leyes electorales a menos de un año de unos comicios electorales.
Por lo tanto, no estamos hablando, como dice Floriano, de “apaños en los despachos”, que hay que tener mucha cara dura para que nos venga con semejante bobada quien debe saber tanto de tamayazos y Ferraris gurteros.














