César Serrano comparte su reflexión con todos nosotros. 
Por César Serrano.-
Nicole Plante, una periodista canadiense que revolucionó el sector cooperativo tabaquero de La Vera en los años Ochenta, me hablaba de la riqueza del español y siempre acudía al mismo ejemplo: “Cuando crees que has terminado con todos los adjetivos, llega el gran adjetivo: `Cojonudo´”.
Estos días he pensado en ella buscando ese gran adjetivo que mejor podría definir al presidente José Antonio Monago. A mi memoria han acudido muchos de esos adjetivos de nuestro idioma: “Bocas”, sí, en muchas ocasiones, Monago me parece un bocas de esos que largan a lo bocachanclas;; “Quincallero”, a veces me recuerda a uno de esos quincalleros de los años Sesenta, siempre dispuesto a venderte quincalla por oro de ley; “Padrino”, también he querido adjudicarle el adjetivo de padrino, si es que padrino es un adjetivo, pero lo del “bloque de hormigón” me lo ha puesto a huevo; “Chulo de discoteca”, si fuese un adjetivo también podría ser, pero no, esto tampoco define al Presidente; “Estulto”, también he acudido a una de esas palabras que parecen escondidas y no, no era la palabra que andaba buscando. También podría ser “Godomacho”, pero…
Sí, la riqueza del idioma tiene estas cosas, te crea dudas a la hora de elegir la palabra precisa, el vocablo exacto, y en este laberinto de las palabras he llegado a recurrir a palabras, a adjetivos vulgares como patán, calabazo, tontoelhaba… Pero no, no me daba por satisfecho en la búsqueda de ese gran adjetivo que defina de verdad al presidente Monago.
Y ha sido una marca de burritos mejicanos (gran paradoja) quien me ha dado la solución: “Incapaz”. Sí, el gran adjetivo que define a este tipo lenguaraz es el de INCAPAZ. Toda una gran tragedia para Extremadura.













