Artículo de César Serrano analizando lo que significan los Premios Ceres. 
Por César Serrano.-
Como decíamos ayer, y lo he visto hoy en esas hemerotecas tan imprescindibles para la memoria de casi todos y también por casi todos detestadas, he visto, digo, el NO rotundo de los socialistas extremeños a los premios CERES, un NO desde el respeto al trabajo de los artistas galardonados, pero un respeto que, personalmente, no puedo extender a la utilización de la cultura por un gobierno (ellos decían Gobex), el de José Antonio Monago.
Han sido muchas las salvas, los frontis, los fuegos de artificio que, a lo largo de sus cuatro años de gobierno, hemos tenido que soportar los extremeños en nombre de la cultura: clarinetistas de Manhattan, roqueros de corbatitas negras y botines de cuero, bajadas de IVA y como fin de fiesta y cierre de campaña las letras dulzonas del muchachito de caramelo.
Mientras, la Red de Teatros de Extremadura se nos venía abajo ante las duras condiciones económicas que Monago imponía a los ayuntamientos propietarios de los espacios escénicos; nada hemos sabido los ciudadanos de esa gran farsa de la bajada del IVA cultural, tampoco los artistas, los productores, los montadores…
Y mientras Monago se recreaba con los sonidos de clarinetes lejanos, la realidad más próxima no decía que de los casi 27 millones de euros de 2.011 hemos pasado por gracia del cultureta a los 14 millones de euros de 2014, por no hablar, y esto es lo que me ha llevado a las hemerotecas, del más de medio millón de euros que los Premios CERES 2014 le quitaron a la escuela pública extremeña sin ningún rubor. Es de ahí de donde Monago sacó los dineros para su penúltimo gran sarao en el Romano. Por todo ello, me niego a asistir como figurante en este último acto de la gran tragedia que Monago ha escrito en estos últimos cuatro años. No, no quiero ser cómplice de tanta farsa, le digo NO a este último sarao. #SomosDiferentes













