Ninguna sociedad puede aspirar a la justicia si no convierte a la igualdad en su principal y gran bandera. Para el socialismo, el mundo rural es un elemento esencial dentro de la cohesión territorial, es decir, mismos derechos sin importar dónde nacemos ni lo que tenemos. No somos patriotas de banderas; somos patriotas de derechos. 
Históricamente, la historia de la mujer es la historia de la explotación basada en un patriarcado que valió para legitimar los roles según género, marginando a las mujeres para trabajos preestablecidos, mal pagados, en la última escala de la pirámide soñada por los injustos.
Quienes defendimos la igualdad como el gran camino de todo desarrollo, apostamos por el mundo rural como opción de vida y, por tanto, en contra de que fuera asumido como la única puerta por donde vivir o sobrevivir como castigo del destino.
Las mujeres, históricamente marginadas y encargadas de ser sostén del hogar –además-, la que criaba a los hijos y la que también era sistemáticamente maltratada por el sistema patriarcal, son para el PSOE el centro mismo de las decisiones: visibilizar y empoderar se han convertido en el día a día de nuestras políticas de gobierno o reivindicaciones desde la oposición.
Las políticas llevadas a cabo en los 80’ comenzaron a igualar en todos los aspectos a la mujer del mundo rural con el urbano. No hay forma más práctica para equiparar que el conocimiento y la libertad para ser lo que la mujer quiera ser y hacer. Libre en su cuerpo, libre en su modelo de vida.
La revolución pacífica que modernizó a España se simplificó en hacer de lo complejo nuestra esperanza realista: hijas y nietas de las víctimas de un modelo machista, se emanciparon hacia la vida académica sin perder el arraigo a la tierra del que hicimos una razón de orgullo y no un mero recuerdo de la explotación.
Hoy, la lucha por la igualdad sigue adelante, las mujeres ocupan la relevancia que se han ganado y contribuyen al enriquecimiento de un país que se vio privado de la visión de hacer y decidir de las mujeres.
Extremadura y Andalucía son pioneras en la defensa de la mujer rural como ejemplo de perseverancia y éxito para protagonizar el lugar que ellas elijan y no el que el determinismo del patriarcado les otorgue.
Nos queda mucho camino por recorrer pero no seremos nada sin plantarnos ante la injusticia con el rostro de nuestras mujeres fundido en la bandera de la igualdad, ni más ni menos, que la del PSOE. #SomosSocialistas













