Toda la militancia podrá participar con su aportación en el enriquecimiento de la propuesta del PSOE, aportaciones que se debatirán en el Congreso. 
Necesitamos un proyecto de país renovado porque ningún cambio nos resulta ajeno. Los y las socialistas tenemos que innovar y liderar las transformaciones necesarias para mejorar la vida de las personas y el progreso de nuestro país.
Como se señaló en Las bases políticas para la ponencia marco, una amplia ma- yoría ciudadana siente que, en la actualidad, existen multitud de amenazas sobre las formas de vida que las democracias liberales y los estados sociales y de derecho han sido capaces de desarrollar en nuestro entorno europeo a lo largo de las últimas décadas.
La socialdemocracia española aspira, por tanto, a un modelo de sociedad que es distinto al de la España actual. Debemos construir un proyecto que dé res- puestas a las sucesivas transformaciones a las que se ven sometidas las sociedades avanzadas.
Por eso, desde un partido del siglo XXI, las propuestas económicas se enmarcan, frente a los propósitos conservadores, en la búsqueda de una sociedad más justa, una democracia más fuerte y un país más moderno.
Cambios económicos y revolución tecnológica
La economía mundial sigue sufriendo los efectos de la peor crisis económica desde la Gran Depresión. El crecimiento del PIB y el empleo mundial es aún inferior al que había con anterioridad a la crisis y la causa no es otra que la existencia de una menor inversión pública y privada. El comercio mundial crece me- nos que el PIB y el proceso de globalización se ha visto seriamente frenado.
La revolución tecnológica, sin embargo, mantiene su intensidad y va a ser determinante en la próxima década. Los países que mejor incorporen las tecnologías serán los que más crezcan, los que más empleos creen y los que generen la mayor parte del crecimiento de la renta mundial.
La pobreza y la desigualdad siguen siendo los dos principales problemas de numerosas naciones, a pesar del desarrollo de los países emergentes.
La globalización mundial y la revolución tecnológica han provocado significativos crecimientos de empleo y renta en los países desarrollados. Crecimiento desigual del que se ha visto beneficiada solo el 10% de la población con más renta, empeorando paradójicamente el nivel de vida de una gran parte de la población. Grandes capas sociales han sufrido la incertidumbre sobre el empleo y el bienestar, descontento y temor, y, derivado de ello, inestabilidad social.
La relativa prosperidad se ha sustentado en un modelo de desarrollo muy inten- sivo en consumo de energía y con un elevado coste ambiental. Desde 1965 las emisiones de dióxido de carbono en el mundo se han triplicado y han intensifi- cado el cambio climático. A su vez, el aumento de la temperatura del planeta ha acelerado la evaporización del agua convirtiendo este problema, junto con el es- trés hídrico y la contaminación urbana, en uno de los importantes retos del siglo XXI.
España: el camino de la prosperidad
Desde 1982, hemos conseguido en España, gracias a las políticas de progreso impulsadas por la sociedad española de la mano de gobiernos socialistas, con- solidar nuestra democracia, formamos parte del proyecto europeo, hemos creado seis millones de empleos, hemos cuadruplicado la renta por habitante y hemos triplicado el gasto social por persona.
Los derechos sociales y laborales, la educación, la cultura, la innovación y el progreso tecnológico son para nosotros señas de identidad de una economía avanzada. Avances que pese al esfuerzo conjunto de la sociedad española por alcanzarlos, hemos visto debilitar y poner en riesgo con las políticas regresivas de los últimos 5 años de mayoría absoluta del Partido Popular.
España ha sido una de los países más afectados por la crisis de 2008 protagonizando una intensa destrucción de empleo. Las políticas populares dejaron en su herencia que si en 1996 comprar una vivienda costaba 3,5 veces el salario medio de un español, en 2004 el precio fuera 7 veces el salario medio. El boom de la construcción y la burbuja inmobiliaria provocaron además un elevado endeudamiento, especialmente privado y con respecto al exterior, consecuencia de que el crédito creciera mucho más que el ahorro interno.
A esa crisis hay que sumar la crisis de la deuda en Europa que provocó una segunda recesión en 2012, intensificada, en el caso de España, por el rescate financiero. Se produjo una intensa fuga de capitales, recortes desproporcionados y la mayor caída del crédito a empresas y familias de nuestra historia.
El rescate, la recesión y la reforma laboral del PP en 2012 provocaron una in- tensa deflación de salarios que ha afectado especialmente al 30% de las rentas más bajas. Por eso España es, desde 2011, el país de Europa donde más ha aumentado la desigualdad.
La pobreza ha hecho mella en grandes capas sociales. En ese sentido, los españoles más afectados por la precariedad y los bajos salarios son las mujeres, los parados de larga duración y los jóvenes. En 100.000 hogares españoles los y las niñas no tienen garantizada una dieta mínima, ni poseen calzado adecuado; en 500.000 hogares no tienen un lugar adecuado para estudiar, lo que les pone en riesgo de fracaso escolar y paraliza el ascensor social.
El tiempo de la socialdemocracia
La socialdemocracia tiene entre sus objetivos luchar contra la precariedad en el empleo, la pobreza y la desigualdad. Es bien sabido que la economía de mer- cado capitalista, sin normas y sin intervención, tiende a la entropía y al caos. Por el contrario otros sistemas políticos excesivamente intervencionistas no han lo- grado suficiente crecimiento económico y evitar la pobreza.
Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista hace 138 años para luchar contra la precariedad y conseguir dignificar el trabajo. Por todo ello, entre sus primeros objetivos se encontró la jornada de 40 horas semanales y acabar con el trabajo infantil.
La socialdemocracia cree en una economía mixta: acepta la economía de mercado, pero con mecanismos de intervención pública con el objeto de conseguir la mejora del bienestar y la participación de trabajadores libres e iguales. Una socialdemocracia que lucha contra los monopolios y los oligopolios. Que protege a los consumidores. Que implementa un marco laboral que permite crear empleo y distribuir la renta entre salarios y beneficios de manera justa y equitativa. Que defiende un sistema tributario con ingresos suficientes, estables y progresivos que logren eficiencia y redistribución de la renta. Que crea un Estado de Bienestar para atender los grandes riesgos de pobreza a través de derechos sociales: pensiones, protección por desempleo, sanidad y dependencia. Que defiende la igualdad de oportunidades y que garantiza que todos, independientemente de su nivel de renta y de riqueza, accedan a un sistema educativo público y univer- sal. Que lucha contra cualquier tipo de discriminación. Que trata de erradicar el impacto ambiental para conseguir una mejor calidad de vida en nuestro entorno.
El mundo ha cambiado y la socialdemocracia debe adaptarse si quiere conseguir transformar la sociedad. El fin son las personas, por eso la globalización justa y la revolución tecnológica son medios para hacer un mundo más sostenible social y ambientalmente.
Más Europa, más libertad
Los españoles representamos tan solo el 0,5% de la población mundial. Por tanto, nuestra única oportunidad de influir para hacer un mundo mejor es apro- vechar nuestra vocación europea.
A pesar de que parece evidente que Europa ha perdido influencia en el mundo, nuestro modelo de democracia social sigue siendo el más adecuado para reducir la precariedad y la desigualdad.
Los europeos somos líderes mundiales en ciencia (uno de cada tres artículos publicados en revistas científicas internacionales es europeo). El reto es convertir ese conocimiento en inversión para crear empleos de calidad con salarios dignos que permitan tener estándares de vida estables.
Siendo el cambio climático un grave riesgo para el mundo, es también un desafío. Podemos afirmar que Europa es líder mundial en tecnología y en economía verde. Por eso hay que concentrar tiempo y esfuerzo de científicos e investiga- dores en resolver este reto.
En Europa hay que aumentar la formación y el capital humano de la ciudadanía con el fin de adaptarse a la economía del conocimiento. Hay que potenciar la creación de más empresas innovadoras que generen empleos de calidad, salarios dignos y suficiente renta para sostener estándares de vida estables que sir- van para garantizar las pensiones presentes y futuras.
El 39º Congreso: un nuevo reto para el partido socialista
Como decía Séneca “no hay viento favorable para el barco que no sabe hacia dónde se dirige” Los socialistas queremos crear empleos de calidad, con salarios dignos y sostenibilidad ambiental. Tres objetivos interrelacionados.
Este documento, sustentado en los principios y valores básicos del socialismo democrático y la socialdemocracia moderna, es flexible y abierto. Abierto a los militantes para su debate, enmienda y aprobación en su caso. Abierto a la sociedad española progresista. Abierto a los jóvenes que comparten nuestros valores y que quieren una España, una Europa y un mundo social y ambientalmente sostenible.
Nos dirigimos a jóvenes y mayores. A personas trabajadoras y desempleadas. A quienes estudiaron primaria, secundaria y quienes llegaron a la universidad. A quienes viven en las ciudades o zonas rurales. A quienes trabajan en la agricultura, la minería, la industria, la construcción o los servicios. A las mujeres y a los hombres. A quienes nacieron aquí o que vinieron de otros lugares. Nos dirigimos a las personas que se han ido y queremos que vuelvan.
El Partido Socialista
Queremos que la mayoría de españoles vean al Partido Socialista como el in- strumento útil para hacer una España, una Europa y un mundo más sostenible social y ambientalmente de lo que es y recuperen su confianza en nuestras siglas.
Somos el único partido centenario que ha resistido dos guerras mundiales, una guerra civil y una dictadura de cuarenta años. Somos un partido sin el que no es posible explicar la democracia, el desarrollo económico y los derechos civiles y sociales. Somos el partido que durante más tiempo ha gobernado España durante la democracia, el partido que gobierna en más comunidades autónomas y en buena parte de los ayuntamientos.
Somos la izquierda posible que tiene la vocación de volver a recuperar la ilusión de una mayoría de la sociedad española que quiere volver a gobernar. Porque la esencia del Partido Socialista son las personas. Por ellas y con la convicción de nuestros principios socialdemócratas aspiramos a seguir haciendo posibles nuestros sueños imposibles.
Por todo ello los socialistas proponemos:
- Democratizar la globalización. El mundo del siglo XXI es multipolar y multicultural. Necesitamos así adaptar las instituciones creadas en Bret- ton Woods a esta nueva realidad. Por ello, necesitamos regular mejor los mercados financieros globales, principal fuente de inestabilidad econó- mica mundial. Necesitamos avanzar en la transparencia para reducir la elusión fiscal internacional y el blanqueo de capitales. Necesitamos uni- versalizar los derechos laborales, entre otros reforzando los espacios de cooperación multilateral como la Organización Internacional del Trabajo. Necesitamos continuar avanzando en la lucha contra el cambio climático. Necesitamos reforzar las acciones para reducir la pobreza. Y contar con la oportunidad de tener a un socialdemócrata europeo al frente de las Naciones Unidas para trabajar en la construcción de un mundo más justo más allá de nuestras fronteras.
- Más y mejor Europa. Europa sigue siendo el gran referente de democracia social en el mundo y es necesario que recuperemos influencia internacional para contrarrestar el neoconservadurismo y el populismo. La prioridad es bajar la tasa de paro, especialmente la juvenil. La política monetaria necesita un plan de inversión pública que la acompañe sin que deba ser incluida en el protocolo de déficit excesivo de los países miembros. A medio plazo debemos avanzar en el proceso federal europeo. La Comisión debe recuperar relevancia con respecto al Consejo y rendir cuentas ante el Parlamento que tiene la legitimidad democrática. El pre- supuesto comunitario debería contar con más recursos, contar con un te- soro único europeo, un seguro de desempleo común, una política ener- gética común, una política de fronteras que comparta la solidaridad de frente y dé soluciones eficaces en el futuro y con carácter urgente al drama humanitario de los refugiados. En ese sentido, el BCE debe incluir el pleno empleo como objetivo junto al de la estabilidad de precios.
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- Educación, formación y capital humano. Las empresas y los países que mejor gestionen el talento serán quienes afronten en mejores condi- ciones la era de la tecnología global. La clave del éxito en la gestión de talento es empleabilidad, compromiso y calidad en las condiciones de tra- bajo. Se puede aumentar el presupuesto dirigido a educación, pero tam- bién debe mejorar la eficacia de esa inversión. La adquisición de nuevas habilidades, como el lenguaje de programación, además de la especiali- dad en la que se hayan formado, es básica en el aprendizaje de las per- sonas jóvenes. La educación, además de formar personas y ciudadanos con visión global, debe capacitar para la mejor empleabilidad. Todo ello en el marco de una política educativa avanzada y a lo largo de la vida, coherente con el pacto educativo que los socialistas hemos impulsado en las instituciones.
- El ICO debería ser una agencia financiera pública de innovación y potenciar a las pymes innovadoras con alto potencial de crecimiento y creación de empleo. La banca pública rescatada debe priorizar la financiación de la actividad empresarial, especialmente de pymes y autónomos, innovadores y Hay que impulsar el trabajo conjunto de empresas e investigadores, así como el desarrollo de patentes que tengan potencial de inversión y creación de empleo. Los gobiernos socia- listas hicieron un gran esfuerzo de inversión en innovación desde 2004 hasta 2011, sin embargo, los duros recortes al I+D+i aplicados por el PP, han lastrado nuestra prosperidad.Las empresas que sustituyan empleo por robots deberán hacerse cargo de planes de recolocación de los trabajadores tal y como estamos defendiendo los socialistas en el Parlamento Europeo, al mismo tiempo que debemos garantizar la ausencia de ganadores y perdedores en la tecnificación, tanto a través de medidas financieras, fiscales o sociales.
- Empleo de calidad en la era de la tecnología global. Se trata del principal problema para los españoles y nuestro principal reto. España necesita abandonar el modelo “yo lo hago más barato” de la reforma laboral del PP por el “yo lo hago mejor, diferente y competitivo” En ese sentido, España está entre los países con mayor número de publicaciones cientí- ficas del mundo, pero falta que esa investigación y conocimiento se con- vierta en inversión y en nuevos empleos de calidad con salarios dignos que permitan pagar pensiones dignas. En España hay empresas innova- doras que gestionan bien su capital humano. Pero son pocas y necesitamos más empresas y de mayor tamaño.
- Un nuevo marco de relaciones laborales para el siglo XXI. Nuestras relaciones laborales han cambiado desde la época en la que los países emergentes apenas exportaban y a España llegaba por nuestros bajos salarios la deslocalización industrial de nuestros socios europeos. Nues- tros salarios han subido desde entonces y el mundo ha cambiado signifi- cativamente. Necesitamos una regulación laboral que permita a las em- presas adaptarse a un entorno cambiante y más competitivo y que permita a su vez un reparto equilibrado entre salarios y beneficios. La reforma laboral del PP en 2012 ha provocado una caída de dos puntos del peso de los salarios en el PIB, es decir, 20.000 millones menos en la renta de las familias españolas. La prioridad a corto plazo no puede ser otra que recuperar el nivel de los salarios de 2011 que permita aumentar la recaudación del impuesto sobre la renta y las cotizaciones sociales 10.000 millones de euros, permitiendo a su vez tapar el agujero que la reforma ha provocado en el sistema público de pensiones. Al mismo tiempo, velaremos por la protección y el emprendimiento de los autónomos en España.
- Políticas activas de empleo. Cada día que pasa una persona en situación de desempleado disminuye la probabilidad de volver a encontrar trabajo. Desde el primer momento debe estar en contacto con los servicios de empleo para informarle de las ofertas que mejor se ajusten a su perfil y formarla con las habilidades necesarias para aumentar la probabilidad de encontrar o crear un puesto de trabajo más temprano que tarde. Pu- diendo ser los servicios de empleo, junto con los ayuntamientos, quienes directamente gestionen y complementen el programa de lanzaderas de empleo financiado con el Fondo Social Estos programas podrían financiarse redirigiendo las subvenciones a la contratación que en 2016 superaron los 3.000 millones de euros.
- España plataforma logística. España hizo un gran esfuerzo inversor en infraestructuras. Es necesario mantener ese esfuerzo determinante para crear empleos de calidad. Es necesario aprovechar nuestra situación estratégica en el Atlántico sur y el nexo de conexión entre Europa, África y América Latina. Los puertos deben priorizar su suelo para uso industrial. Nuestro actual sistema de red radial debe ser complementado con el desarrollo de los corredores de transporte. Es conveniente el desarrollo del transporte de mercancías por ferrocarril y conectar los puertos con los polos industriales y los diques secos del exterior.
- Renta mínima. Si pese a los planes de inversión pública, las políticas activas de empleo y la recuperación de derechos laborales aún hay personas que no pueden incorporarse al mercado de trabajo y alcanzar un nivel de ingreso suficientes, los socialistas no dejaremos a nadie a su suerte. Apostamos por un ingreso mínimo vital, manteniendo la cobertura de otras prestaciones cuando estas se hayan agotado, sin que ello impida la búsqueda de empleo en condiciones dignas de quienes estén en condiciones de incorporarse al mercado de trabajo.
- Inclusión social. Queremos que en España haya “cero sin techo” a partir de una política de estado La prioridad es dar soluciones a todas las personas en situación de vulnerabilidad. Este colectivo debe ser pues prioritario en las políticas activas de empleo, especialmente las familias monoparentales en situación de exclusión con mujeres al frente. Los socialistas nos proponemos acabar con la pobreza y la exclusión social, especialmente la que afecta a los más débiles: los niños. Para ello queremos desarrollar un nuevo pilar del Estado de Bienestar que permita que en muy pocos años la pobreza y la exclusión social sean solo un recuerdo del pasado, porque la dignidad de las personas será siempre nuestra prioridad.
- España, también un país para jóvenes. Los y las jóvenes son unos de los principales damnificados por la crisis y quienes más sufren la precariedad laboral. Por lo que deben ser los principales beneficiados de un nuevo marco laboral que permita aumentar los salarios, especialmente de las rentas más bajas, con el fin de reducir la Para ello habrá que seguir subiendo el salario mínimo, aprovechar la política monetaria expansiva y la creación de empleo. Si los jóvenes tienen salarios dignos, podremos pagar pensiones dignas. El contrato en prácticas debe volver a estar vinculado con una obligación de formación. Las empresas que cola- boren para prácticas de alumnos y alumnas con institutos de formación profesional y universidades contarán con un reconocimiento público. Las becas Erasmus, las becas y las ayudas al estudio deben volver a orientarse como un derecho para acceder en igualdad de condiciones a la educación, aumentando su inversión al menos a niveles similares a los países de nuestro entorno. De igual modo, en se han de volver a potenciar políticas que permitan el desarrollo de un proyecto autónomo de vida para aquellas personas jóvenes que quieran emanciparse, incluyendo una nueva política de vivienda que cree un parque de alquiler de viviendas. España no puede permitirse continuar con la sangría de la fuga de talento y debe conseguir que regresen aquellos que se fueron invirtiendo y propi- ciando las condiciones que permitan el retorno de jóvenes.
- El país que quieren nuestros mayores. Los socialistas queremos reconocer a las personas mayores como los protagonistas de la prosperidad que ha alcanzado nuestra nación. Un reconocimiento que pasa por alentar el envejecimiento activo, mejorar un sistema de pensiones que debe ser más justo, en el que ganen poder adquisitivo y que se garantice fielmente su En 2011 el sistema de pensiones público estaba equilibrado y había 66.000 millones de euros en el fondo de reserva. El rescate y la deflación salarial provocada por la reforma laboral ha dado lugar a un agu- jero de 15.000 millones en el sistema público de pensiones. La reforma de pensiones del PP ha sido la única de la democracia que se ha hecho sin consenso y es necesario recuperar ese espíritu de consenso en el Pacto de Toledo. El IPC debe volver a ser la referencia para proteger la capacidad adquisitiva de las pensiones, especialmente las más bajas.
- Reforma fiscal. El modelo socialdemócrata necesita recursos públicos suficientes, estables y progresivos con el fin de corregir la desigualdad. En España se da la paradoja que tenemos tipos impositivos similares a los de nuestros socios europeos, sin embargo nuestra recaudación en porcentaje de nuestro PIB es de las más bajas de La menor tasa de empleo y la deflación ayudan a explicarlo, pero también el fraude fiscal. En este sentido, hay que avanzar en el intercambio de información con otros países europeos, en el pago electrónico, en la factura inteligente y aprovechar las oportunidades que nos permiten las nuevas tecnologías. La redistribución de la carga tributaria y reducir el excesivo peso de la recaudación sobre los salarios y establecer una adecuada armonización fiscal en los tributos cedidos para evitar que una carga tributaria asimétrica pueda condicionar el lugar de residencia de personas o empresas, deben estar entre los objetivos futuros.
- Sostenibilidad y cambio climático. Invertir para combatir los problemas del cambio climático es fundamental. Hemos de concentrar talento cientíticos e investigación en dar soluciones de eficiencia en el uso de los recursos y en la reducción de emisiones contaminantes. En ese sentido, uno de los principales retos para España es el agua, de tal manera que debemos saber que la inversión en desalación en la costa reduce el riesgo de escasez. Una de las claves es avanzar en economía circular, reciclaje y reutilización de aguas, donde España cuenta con una de las tecnología más avanzada del mundo. Es necesario estudiar la creación de un regulador del agua y que también supervise el cumplimiento de las directivas europeas en la materia. Todo ello en el marco de un Plan del Agua que convierta el recurso en un bien protegido por parte de la administración, garantizando su uso racional, la eficacia del sistema y la garantía de su- ministro y la sostenibilidad.
- Transición energética. En la actualidad España tiene un 50% de su capacidad instalada sin Esto permite hacer una transición ordenada al nuevo modelo energético acordado en la Unión Europea, por ello hay que aumentar la inversión en renovables y en ese sentido cumplir nuestros compromisos. Es preciso eliminar el impuesto al sol, regular y favorecer el autoconsumo con criterios de eficiencia energética, especial- mente en las ciudades con problemas de contaminación. El carbón nacional es una reserva estratégica y tendrá su hueco térmico. Las centrales nucleares agotarán su actividad al cumplir 40 años, mientras, hay que poner en marcha planes de reindustrialización de las cuencas mineras que el gobierno del PP está incumpliendo desde 2012.
- Economía de las Ciudades. Las ciudades son el motor del desarrollo económico del siglo XXI. Necesitamos ciudades para competir y atraer empresas, innovación y Ciudades para compartir, autosuficientes, capaces de reducir los desplazamientos, que equilibren la movilidad y la accesibilidad. Porque necesitamos ciudades para convivir. Las sociedades modernas aspiran a trabajar menos horas y viviremos más años, por eso las ciudades deben encontrar espacio de acogida para ese tiempo. Por otro lado, la financiación de los ayuntamientos demanda ingresos públicos más estables para garantizar servicios públicos. En el avance hacía una España federal los ayuntamientos deberían tener una participación directa en la recaudación del IRPF, garantizando la suficiencia de recur- sos financieros en los municipios de población más reducida o de menor renta a través de mecanismos de redistribución financiera; generando incentivos para prosperar y aumentar el empleo de calidad con el fin de tener mayores ingresos y poder dar mejores servicios públicos; y eliminando las restricciones que le impiden aplicar sus superávits presupuestarios a la prestación de mas y mejores servicios.
- Economía de la Cultura. En un mundo con más tiempo de ocio la cultura será uno de los sectores con mayor potencial de creación de empleo. La caída de la obra social de las cajas de ahorros, la escandalosa subida del IVA cultural han supuesto una grave crisis para nuestro sector cultural. El IVA debe ser de nuevo reducido, hay que favorecer el mecenazgo y las donaciones culturales y potenciar nuevas formas de financiación. Y hay que aprovechar todo el talento de nuestros artistas, hombres y mujeres de la cultura. En ese sentido España es el centro de 500 millones de ciudadanos que comparten nuestra lengua y cuyo valor añadido nuestro país no está aprovechando en beneficio de todos.













