Eduardo Béjar: «Besa el suelo. Pacto verde europeo»

En la Universidad, un profesor de fitotecnia nos ilustraba con la importancia de la conservación del suelo y aún recuerdo, con asombro, su afirmación, que pretendía que nos grabáramos a fuego, que “el peor invento para la agricultura ha sido la vertedera”. En mi pueblo antiguamente era la manera más común de labrar las tierras y por ello sin una explicación técnica no era sencillo de comprender, ya que como se había hecho toda la vida parecía de lo más normal. La vertedera invierte las capas del suelo, elimina la materia orgánica, los microrganismos y por tanto reduce los micronutrientes de los que se alimenta la planta.

Está teniendo escasa repercusión un documental que se puede ver en alguna plataforma, titulado, traducido literalmente, “besa el suelo”. Muchas de las ideas y consejos que en él se relatan los conocen perfectamente la mayoría de los ingenieros agrónomos y agrícolas, pero por alguna extraña razón al parecer no se han trasladado a muchos agricultores, que en la mayoría de las ocasiones siguen cuidando de manera errónea el suelo.

Suelo que deben conservar, cuidar y mejorar para poder seguir realizando sus cultivos. En su día desde las administraciones se realizaron cursos de fitosanitarios y de control integrado de plagas, obligatorios para poder aplicar esos productos tóxicos en los cultivos. Sinceramente considero que sería necesario formar a todos los agricultores y ganaderos sobre la importancia de cuidar nuestros suelos, quizá el primer módulo debería ser que todos vieran ese documental.

En este tiempo en el que se debate sobre la necesidad de mantener las ayudas de la PAC, sobre la rentabilidad de las explotaciones agroganaderas, en el que se discute sobre los precios de los productos agrícolas, que ha supuesto la modificación de la Ley de la cadena alimentaria, sobre el futuro de algunos cultivos que dependen de las subvenciones, sería muy recomendable que se pusieran las bases para cambiar el modelo actual.

Entre otras cosas el documental explica cómo el ranchero americano Gabe Brown, tras varias cosechas perdidas por fenómenos meteorológicos, comenzó a practicar la agricultura regenerativa y a diversificar sus cultivos, consiguiendo de esta manera no depender de las subvenciones ni de un único cultivo, además consiguiendo lo más importante cuidar y proteger el suelo, para cada vez más fértil, evitando su erosión y su empobrecimiento.

La Unión Europea, en el pacto verde, apuesta en uno de sus objetivos por ese cambio en la forma de cultivar, con la reducción de fitosanitarios, con la protección del suelo, con el aprovechamiento de los restos de poda, con el compostaje, con la potenciación de la economía circular. Lo que es una oportunidad para mejorar la calidad de nuestros suelos y nuestros campos y por ende de nuestros cultivos, algunos lo consideran un problema.

Disfruté enseñando a los agricultores a combatir las plagas y enfermedades, explicándoles cómo realizar un control integrado de ellas, sin abusar de los productos fitosanitarios, mostrándoles esas plagas para que las conocieran y comprendieran. Me sorprendió el desconocimiento que existía a finales del siglo pasado sobre el comportamiento de algunas plagas y enfermedades, aún más que algunos olivicultores nunca hubieran visto una mosca del olivo (Bactrocera oleae).

La emergencia climática es una realidad, el deterioro de los suelos y los procesos de desertificación también, pero no debería ser el momento de buscar enfrentamientos, de buscar culpables o de lanzar mensajes apocalípticos. La derecha debería reconsiderar esa estrategia permanente de confrontación y oposición a los cambios, porque los cambios, la mayoría de las veces, son buenos, hacen que progresemos, porque la agricultura, de lo contrario, seguiría siendo la que se practicaba a orillas del Tigris y el Éufrates (Mesopotamia), del Nilo o del río Amarillo, terrenos en el pasado fértiles, pero ahora yermos. Aprendamos de nuestros errores y ayudemos a los agricultores y ganaderos, que con su trabajo han llenado nuestras despensas durante la pandemia, a conservar el suelo, porque será su mejor garantía para poder seguir cultivando y nuestro mejor porvenir.

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