Stefan Zweig en el primer capítulo de Momentos estelares de la humanidad, relata el asesinato de Cicerón, quizá uno de los mejores oradores de la historia, ejecutado por los soldados de Marco Antonio para acallar sus discursos contrarios a su posible ascenso al poder, tras el asesinato del dictador Julio César.
A Cicerón se le atribuyen frases memorables en defensa de la democracia, contra las dictaduras y en defensa de la buena política y de la verdad, entre otras “como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad” o “seamos esclavos de las leyes para poder vivir en libertad”.
Cicerón fue asesinado por luchar contra la dictadura en Roma, Stefan Zweig se suicidó convencido del triunfo del nazismo, sin esperanza sobre el futuro de la democracia y la cultura en Europa, dejando por escrito que su labor intelectual y la libertad personal significó el bien más preciado sobre la tierra.
Fascismo, democracia, libertad, verdad, palabras utilizadas en la campaña electoral de la Comunidad de Madrid, que han provocado el hartazgo de la ciudadanía, la distracción sobre los problemas reales que esta pandemia ha provocado y la simplificación de los discursos, olvidando los matices y la necesidad de buscar el diálogo, el consenso y el acuerdo, como la situación lo requiere y la mayoría de la ciudadanía lo reclama.
Los discursos excluyentes, de odio y falaces de la ultraderecha, tratan de confundir a un electorado más ocupado en resolver sus preocupaciones cotidianas que en buscar informaciones contrastadas y la verdad. La mala situación social y económica provocada por la pandemia son el caldo de cultivo perfecto para que ese discurso favorezca el voto crítico e indómito, que busca soluciones fáciles a problemas complejos y que prioriza los intereses individuales sobre los colectivos.
Cultivar la verdad, no es tan sencillo como pudiera parecer, porque la política ha caído en la exageración, en la exclusión y en la sobreactuación. Los discursos políticos deben estar llenos de verdad, por ello mencionar a Antonio Machado cuando recordaba los mítines de Pablo Iglesias Posse, es más necesario que nunca, el poeta dejó para la historia su admiración hacia el fundador del PSOE, afirmando que cuando defendía los derechos de los trabajadores su voz tenía el timbre inconfundible de la verdad humana.
Cultivar siempre es satisfactorio, no hay mejor manera de buscar la felicidad que obtener buenas cosechas de nuestros cultivos, que mejorar nuestras hortalizas, que ensayar con variedades exóticas o nuevas, que experimentar en nuestros huertos para obtener mejores frutos. Pero a diferencia de la política, cultivar para cosechar debe hacerse siguiendo las reglas básicas de la horticultura, no puede haber simplificación, debe haber autenticidad.
Cultivar la verdad en la política y en los discursos políticos debería ser una obligación y todos los servidores públicos deberíamos hacer el esfuerzo de hablar siempre con sinceridad, persiguiendo la felicidad de la ciudadanía, como cuando se cultiva un huerto, porque como afirmaba Cicerón, “si tienes un jardín y una biblioteca, tienes todo lo que necesitas”.













