La derecha de este país ha mostrado su oposición a cualquier cambio o propuesta de progreso, puesto que constantemente ha recelado de los avances y transformaciones. La modernización siempre ha llegado de la mano de gobiernos socialistas y de una ciudadanía dispuesta a protagonizar los avances en materia de derechos.
El trasnochado discurso del PP, arcaico hasta en el futuro de la agricultura, ha llegado a la Asamblea de Extremadura en una iniciativa que pretendía hacer creer que el peligroso gobierno “socialcomunista” ha iniciado una campaña contra la ganadería y que, en consecuencia, pretende prohibir que comamos carne.
Un discurso tan inverosímil y exagerado que evidencia la desesperación de la derecha por buscar problemas donde no existen, por dividir a la población, por el conflicto falaz, elementos que intentan maquillar su mentalidad conservadora, la misma que les impide tener visión de futuro, apostar por la modernidad y por el progreso que mejore nuestra calidad de vida.
La revolución digital y robótica ha llegado también a la agricultura y a la ganadería, hace tiempo que los sistemas de riego se desarrollan con las nuevas tecnologías y las energías renovables, que permiten al agricultor regar sus cultivos desde su teléfono móvil, pero el futuro de la industrialización de la agricultura acaba prácticamente de comenzar.
Ya empiezan a desarrollarse soluciones 4.0 que logran alcanzar la máxima eficiencia a la vez que reducen el impacto ambiental y los costes. La robótica agrícola consigue realizar tareas automatizadas. Ya se pueden encontrar invernaderos inteligentes, robots recolectores, robots que detectan plagas o como el diseñado por la Universidad de la Rioja, conjuntamente con la de Valencia, que controla las uvas para comprobar que se encuentran en perfecto estado y reconocer cuándo están listas para su recolección.
Existen numerosos proyectos robóticos destinados a la agricultura, tanto robots terrestres como aéreos, drones que son capaces de obtener información de las cosechas, controlar la humedad, las malas hierbas, la temperatura y que también pueden fumigar los cultivos.
Ante este panorama de una agricultura y ganadería modernas, adaptadas a los nuevos retos, que cada día son más respetuosas con el medio ambiente y se adaptan a las preferencias de los consumidores, el PP oculta el presente y considera que lo que se indica por un grupo de expertos que puede ser España en 2050, son prohibiciones del gobierno al consumo de carne y una campaña contra la ganadería tradicional. Una vez más, mienten o ignoran.
Es evidente que el PP se ha volcado en buscar problemas donde no los hay porque intenta tapar noticias de las que no quiere pronunciarse. Inventan conflictos en el futuro de la ganadería, para tapar los problemas judiciales sobre su financiación en B, de Bárcenas, o de cómo sus líderes mintieron en sede judicial, escondidos tras las mascarillas, negando todo, lo que día tras día la justicia se encarga de esclarecer y condenar. Que son el único partido político condenado por corrupción.
Se atreven a dar lecciones de patriotismo, pero hasta los jueces exclaman que dejaron un panorama desolador, con sus acciones organizadas desde el gobierno, en beneficio del PP, contra la labor de la justicia, como una organización criminal, con actuaciones mafiosas que organizaban, desde dentro, una policía para proteger al PP e intentar evitar que se descubriese la financiación ilegal que controlaban, las comisiones que recibían y la información que tenía su tesorero. Y eso sí que es un ataque a la ciudadanía española, a su soberanía y a la democracia misma. De todo ello hay que hablar, aunque no quieran los dirigentes del PP. El pueblo español merece la verdad.













