Las fábricas que hoy producen en la región llegaron con el último gobierno socialista. Tres años después, el Ejecutivo de María Guardiola sigue sin plan industrial propio y la gigafactoría de Navalmoral continúa sin declaración ambiental.
La industrialización de una región no se mide por los años que un partido pasa en el gobierno. Se mide por quién cambió el rumbo y por las fábricas que llegaron gracias a ese cambio. En Extremadura, ese giro se produjo con el último gobierno socialista de Guillermo Fernández Vara.
Un nuevo modelo de región
Durante décadas, la administración tiraba del carro y la iniciativa privada iba detrás. El Gobierno de Vara cambió ese esquema y apostó por «un modelo basado en la inversión privada y sobre todo la industrialización». Ese modelo se apoyaba en la energía renovable y en el papel que Extremadura podía jugar en la transición energética. La idea era que los proyectos «se van llamando unos a otros». Y así fue.
Las fábricas que llegaron con el PSOE
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Diamantes sintéticos para chips en Trujillo. La planta de Diamond Foundry fue declarada Proyecto Empresarial de Interés Autonómico en diciembre de 2022. Empezó a construirse en 2023 y hoy da trabajo a 80 personas, nueve de cada diez de ellas extremeñas. Es la primera fábrica de este tipo en Europa.
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Ondupack en Navalmoral de la Mata. Fue el primer proyecto calificado de interés autonómico, en 2022, por el Gobierno de Fernández Vara. Las obras empezaron ese mismo año.
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La gigafactoría de baterías de Navalmoral. Llegó en 2022, con una inversión prevista de 977 millones de euros y 900 empleos y con el respaldo del Gobierno de España.
El PP: de la «maqueta rota» a la parálisis
Cuando la gigafactoría sufrió su primer tropiezo en 2022, el PP de María Guardiola dijo que el proyecto «huele a maqueta rota». Ya en el Gobierno, en julio de 2025 el PP votó en contra de que la Asamblea exigiera a la Junta cumplir sus compromisos con la gigafactoría y aprobar un Plan Regional de Industrialización 5.0.
En septiembre de 2026, el proyecto sigue pendiente de la declaración de impacto ambiental. El secretario general del PSOE de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, ha denunciado que las parcelas donde irá la fábrica todavía no pueden evacuar sus aguas residuales. Para Cotrina, «la inacción de la Junta con la gigafactoría de Navalmoral nos cuesta 900 empleos nuevos».
El Gobierno de Guardiola ha inaugurado fábricas que ya venían hechas y ha heredado ampliaciones como la de Trujillo, de 1.100 millones, que crece sobre la planta impulsada por el PSOE. Sus proyectos propios siguen en fase de anuncio o de obra. La fábrica de cátodos de Mérida empezó las obras en junio y espera producir a finales de este año. El centro de datos de Navalmoral está en trámite y recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura.
El camino está marcado
El PSOE cambió el rumbo de Extremadura hacia un modelo industrial ligado a la energía limpia y a la tecnología. Las fábricas que hoy producen llegaron con ese cambio. Con el PP hay más anuncios que realidades y más palos en la rueda que empuje. Extremadura no necesita otra foto de inauguración, sino un gobierno que siga empujando en la dirección que ya estaba marcada.














