Carta abierta de Pilar Lucio, diputada socialista en el Congreso.
Acostumbrarse a mentir es un mal hábito. Mentirse a uno mismo es muy peligroso y mentir a los demás puede ser muy dañino. Si además te dedicas a la política y te sientes con poder, es un arma letal.
El Sr. Alcalde de Plasencia se ha acostumbrado a mentir. Su apariencia afable, -ya cada vez para menos personas-, esconde una enorme capacidad para, el filibusterismo en su gestión política diaria y la mentira en temas menores. Ante mi queja a través de Twitter de no haber sido invitada a los premios San Fulgencio, afirmaba en este mismo diario que sí lo había hecho.
Hace más de tres años, el alcalde, en un uso patrimonial de su cargo decidió sacar, a la entonces única diputada nacional, del protocolo. Él y solo él sabrá por qué. Se han pedido explicaciones en el pleno y mediante escritos por parte del grupo socialista que no han obtenido respuesta. Es muy fácil demostrar mediante el registro cuándo se enviaron las invitaciones de los últimos tres años, o preguntar al ordenanza que antes las dejaba en mi buzón. La mentira tiene las patas muy cortas.
Resultaría un tema anecdótico si se tratase de un asunto protocolorario como por ejemplo cambiar el orden de las intervenciones, cosa que hizo en ese acto por conveniencia personal. Pero es que este asunto va más allá. Es una cuestión de respeto democrático, de aceptar que hay representantes de otras fuerzas políticas que no es la tuya. Ahí es donde entramos en terrenos peligrosos de la derecha más rancia.
Mi cargo de representación pública tiene el mismo valor que el suyo y mi presencia en los actos públicos no es a título personal. Como diputada nacional seguiré asistiendo y lo haré mientras ocupe un cargo público. No necesito estar en la primera fila de los actos. Pero lo que sí necesito es que el alcalde de mi ciudad no trate de difamarme, no se por qué motivo… aunque tengo sospechas. Al contrario que él, seguiré representando a quienes me votaron y a quienes no, pero eso si, bajo la constante amenaza de volver a ser difamada por quien necesita mentir para destacar.
Pilar Lucio













