Guillermo Fernández Vara. Martes 20 de octubre, el Diario de mi vida. 
Empecé el día pegado a la radio y lo terminé en la presentación de los 80 años de la SER en Extremadura. Escucho mucho la radio e intento hacerlo en todas las emisoras. En ese acto he contado alguna de mis experiencias vitales. Cuando el 23F, yo era soldado en Córdoba. Acababa de salir de una imaginaria y una guardia seguidas cuando llegué al piso de mili con mis compañeros. Me estaba duchando con mi pequeña radio al lado y empezaron a sonar tiros desde el Congreso de los Diputados. Me salí de la ducha y fui camino del teléfono a llamar a mi padre.
Era Magistrado del Tribunal Supremo y estaba trabajando en sus sentencias. – “¿Dónde lo has oído?” – “En la SER”. -“Entonces es verdad”. Era verdad y de verdad. Las veces en la vida que me tocó vivir solo, algunos años de estudiante en Córdoba, luego como médico en Valencia y algunos meses en Olivenza, nunca me sentí solo. Vivía con tres radios. Una grande, otra mediana y otra pequeña. La grande presidía mi cuarto. La mediana mi mesilla. La pequeña siempre al lado de su amigo más fiel, la maquinilla de afeitar.
Hoy grabé mi intervención en el Programa LA REBOTICA sobre el Cáncer de Colon. Y dije lo que pienso de las listas de espera que están haciendo del sistema sanitario algo manifiestamente mejorable.
Luego larga e interesante reunión con el Presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadiana sobre el “CAMALOTE”. Hay que buscar sinergias, soluciones y nada de resignaciones. Creo que es un grave problema y como tal voy a intentar llegar hasta donde sea posible para ir juntos a resolverlo.
A continuación me vi con los Directores Generales de Infraestructuras y Medio Ambiente para darles traslado de la reunión anterior y de algunos otros asuntos. Me agrada ser presidente ejecutivo que está al frente, encima de los temas y escuchando opiniones a todas horas.
De allí a Morerías, a la Consejería de Hacienda y Administración Pública. Dos horas para seguir avanzando en los presupuestos y otra más para las decisiones en función pública. Prefiero ir a trabajar allí donde están todos y toda la documentación.
Por la tarde fui a una gasolinera a llenar el depósito del coche de mi hija que ha venido a pasar con nosotros sus días de vacaciones. El litro de gasoil por debajo de un euro. El precio del dinero por debajo de todo. Quizás esa sea la clave de nuestro crecimiento como país y deberíamos pensar en los que nos queda por hacer.
En EXPOENERGEA 2015 asistí con alegría. Han resistido. Gracias al Cluster y a la Agencia de la Energía. Los que creen en la innovación desde abajo hacia arriba nos han enseñado hoy sus trabajos vinculados a las Energía Renovables. Y soy optimista porque son gente joven, emprendedora, con ilusiones y dispuestas a todo.
Mañana será otro día.













