Secretario Gral. PSOE Provincia de Cáceres
«Pueblos libres, recordad esta máxima: Podemos adquirir la libertad, pero nunca se recupera una vez que se pierde».
Jean Jacques Rousseau (1712-1778)
No estamos viviendo tiempos de simple alternancia política, sino de transcendencia histórica. Cuando Felipe González llegó a La Moncloa, España y Extremadura con Juan Carlos Rodríguez Ibarra, se transformaron de un país-región feudales, manejado por los poderes recalcitrantes de la dictadura, en una sociedad moderna, reestructurada, con servicios sanitarios universales, educación pública incluyente y el acceso de la ciudadanía a todos sus derechos, negados sistemáticamente por las fuerzas reaccionarias y sus lacayos, algunos de los cuales hoy quieren enseñarnos el camino que, paradójicamente, conduce a las mismas fauces que se devoraron los derechos del pueblo. Sin la menor duda, los gobiernos de Felipe y Juan Carlos fueron la única revolución pacífica conocida en la política occidental.
Si aquellas épocas marcaron nuestro futuro para mejor y consiguieron tener la sociedad con más información y conocimiento de nuestra historia, con la inclusión de la clase trabajadora a la vida universitaria, desde que gobierna Rajoy, y obedece en actitud indigna de alguien que quiera aspirar a defender a su ciudadanía, Monago, también asistimos a horas, días y meses en los que la derecha ejerce de Contra-Reforma para que el pueblo español, en general, y extremeño en particular, vuelvan a la época feudal pre democrática.
No dudan en argumentar que la crisis manda y mienten porque es su voluntad ideológica excluyente la que nos deja sin servicios sanitarios, echa a nuestros hijos de las universidades, pauperiza el sistema educativo en todos sus niveles y colecciona exabruptos reaccionarios e intolerables. No, no les ha gustado ni le gustará nunca que el hijo del campesino sea médico, ni que la salud llegue a todos por igual. Les da asco la libertad y la igualdad porque creen en un país gobernado por las élites formadas en sus centros educativos privados, porque creen que los jóvenes sin trabajo deben caerse del sistema de seguridad social y porque su razón de ser, la de la derecha de siempre, es la de la ley natural por encima del mérito. Y nosotros, los socialistas, decimos que NO.
Es una ignominia lo que estamos viviendo en todos los niveles: patrioterismos baratos, decretos ley como nunca hemos visto, silencio y carencia de diálogo, ninguneo al obrero, al profesor y a los profesionales de la salud, inyección de intolerancia, falacias, argumentaciones atroces y coartación de nuestros derechos, son el común denominador de Rajoy, Cospedal, Aguirre, Monago y la interminable lista de baluartes de la derecha que cierra Centros de Atención Primaria y paga a Bankia, sí, la misma gobernada por la derecha del PP, sí, la misma que paga indemnizaciones de 14 millones de euros a responsables del mayor saqueo financiero de la historia española.
Los peligros de la derecha popular: no sólo es la economía
El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, si tuviéramos que definirlo, sería el de los derechos sociales con el matrimonio igualitario como elemento culminante de su obra, además de las de igualdad y dependencia, entre otras. Contra estos derechos adquiridos lanza toda su fuerza reaccionaria el PP.
Sus recortes atacan frontalmente y sin ningún reparo moral –tan dados a lavarse la boca con ella- a las libertades individuales conquistadas durante la administración socialista. Sin embargo, y porque ellos, los populares, han vuelto al poder, no para cambiar, sino para retrotraernos a épocas oscuras, mantienen un vergonzoso recurso de inconstitucionalidad contra la Ley que posibilitó el matrimonio para las parejas del mismo sexo, siendo un recurso contra la libertad, ni más ni menos. Nosotros, los socialistas, volvemos a decir que NO.
En la nota Matrimonio Igualitario – Igualdad sin Recortes, se escribía: “la eliminación de la asignatura de educación para la ciudadanía y la desaparición del temario de la asignatura que pretenden sustituya a esta de cualquier mención a promover el respeto a la diversidad sexual y familiar, así como de combatir la discriminación por orientación sexual e identidad de género retrata nuevamente la actitud del Gobierno del PP en el ámbito de los derechos y las libertades públicas, al que se suma otras muchas, como la modificación de la ley de salud sexual y salud reproductiva para eliminar el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, y que pone de manifiesto su clara alianza con los sectores ultra religiosos para eliminar los derechos sexuales y los derechos civiles alcanzados en los últimos años”. No hace falta argumentar más.
Los pensionistas, los medicamentos, la poca vergüenza y el silencio de Rajoy
Rajoy ha destrozado en pocos meses las relaciones laborales equitativas por una ley salvaje que deja a los trabajadores al borde del siglo XIX. Además de ello, ha optado por la decisión de hacer que los pensionistas paguen el 10 % de los medicamentos que recete el médico sin el menor reparo y que los ciudadanos en activo aporten un 25 % en el mismo concepto. ¿Qué ha hecho Rajoy? Negarse a explicarlo en el Parlamento porque desprecia la política, porque desprecia a la gente.
En resumen, el gobierno de la derecha, con la complicidad de Monago en Extremadura, es partidario de una amnistía fiscal para los grandes defraudadores, delincuentes de guante blanco responsables de la actual situación que vivimos. Se niega a crear un impuesto para las grandes fortunas -como en Francia- porque son las mismas que ellos generan en demérito y pauperización de la ciudadanía. Sin embargo, no les tiembla el pulso para que los abuelos y abuelas paguen la cuenta de su fiesta, o para que las minorías sean discriminadas “legalmente”. Si esto no es un gobierno reaccionario, ¿qué es?
Nosotros denunciamos todo esto y también ofrecemos soluciones, a resumir de la siguiente manera: subida de impuestos al alcohol de alta graduación y el tabaco, que se destine a financiar la sanidad. La subasta del suministro de fármacos (Andalucía ha tomado esta iniciativa) es una medida que ahorraría 1.500 millones. Mejorar la gestión del cobro de accidentes (laborales, deportivos, del hogar, de tráfico) que se atienden en la sanidad pública, podría suponer el ingreso de entre 700 y 1.000 millones de euros adicionales. Las compras centralizadas de medicamentos, que ya puso en marcha el Gobierno del PSOE con la vacuna de la gripe. Un impuesto a las grandes fortunas, similar al que se ha implantado en Francia recientemente. Todas estas medidas tendrán como único objetivo sostener el sistema sanitario universal, única red protectora entre la carencia y la marginación definitiva.
¿Recordáis cuando Rajoy y su séquito de aduladores, con Monago a la cabeza, dijo que metería “la tijera en todo, salvo a pensiones, sanidad y educación”? Podemos definirlo, después de lo que conocemos, como un negligente o como un mentiroso, pero lo cierto es que lo que no recortó absolutamente nada fue a la Iglesia que, además, tiene presupuesto suficiente como para pedirnos por televisión, radio y prensa, que colaboremos con su causa que no es otra que la de sostener la conservación del impulso contra-reformista popular.
También recortó -¡qué revolucionario!-, pero solo un 2%, a la Casa Real, mientras en los colegios de juntan los cursos, se disminuyen las becas, se acaban las ayudas a los transportes escolares y cierran centros de atención continua, a la vez que destinan cero euro a la dependencia. ¿Mejor ir de safari, verdad? ¿Y a todo esto, qué hace Monago? Mentir, insultar y, sobre todo, gastarse en medio año todo el presupuesto telefónico, mientras cierra los PAC y sus delfines se niegan a atender nuestras mociones. ¿Será que, encima debe llamar él a Madrid y le cuesta entender las lecciones de Rajoy? ¿O será que no entiende alemán?
En resumen, podríamos seguir pero, por ahora, nos detenemos aquí. Amigas y amigos, no es un tiempo más el que estamos viviendo. Nos jugamos las libertades, los derechos, la voz propia para seguir siendo un país cohesionado y no un burdel en donde la derecha eyacula su odio por lo social, en forma de medidas excluyentes. Nunca han gobernado para el pueblo porque sus amigos son otros: los santiguados, los financistas, los execrables personajes que intentaron hacer de España y de Extremadura un coto de caza en el que han terminado siendo la presa cazada. Seamos conscientes y luchemos pacíficamente, con nuestras palabras, volviendo a la calle, sabiendo que la gente de a pie no está sola. Estamos con ellos porque también somos gente de a pie.















