Iván Sánchez expone el descaro con el que Monago en Extremadura y Pizarro en Plasencia, mienten a la ciudadanía. 
Todos hemos visto en películas a mercaderes ambulantes de antaño, ataviados con frascos de pociones milagrosas y viejos alambiques de hojalata. Se instalaban en la plaza del pueblo y, sirviéndose de su brillante verborrea, de un discurso casi hipnótico, prometían curar toda dolencia. Hoy esos mercaderes han evolucionado, llevan corbata, y los titulares que ellos mismos dictan son la cura para todos los males de la sociedad.
Dos de esos prestidigitadores verbales se personifican en José Antonio Monago y Fernando Pizarro, que a pesar de sus discursos “milagreros” de la ayuda que anunciaron a bombo y platillo, la renta básica, sigue sin cobrarse en Plasencia. Ésta prestación que está destinada a mitigar las necesidades de las familias más presionadas por el aplastante peso del desempleo en la ciudad, se está retrasando de una manera cruel. Además, la renta básica tras una modificación de crédito por parte del gobierno del Partido Popular, no sólo está paralizada sino que asimismo sufre un recorte en su financiación para 2014 de 6 millones de euros.
En Plasencia, de las 630 solicitudes, tan sólo se han resuelto 4 casos, lo que demuestra, que Monago de la mano de su aprendiz Pizarro, no tienen ninguna intención de pagar. Es el «castigo» que el Gobierno del PP ha impuesto a sus solicitantes “por haber hecho crecer” las listas del desempleo.
Ahora el gobierno del Partido popular en Plasencia, anuncia que la ciudad recibirá hasta 126.000 euros para ayudas de emergencia social, que podrán optar a un máximo de 1.065 euros las personas que, a través de los servicios sociales del Ayuntamiento, acrediten atravesar una situación puntual de necesidad.
Pero estas nuevas ayudas de emergencia social aprobadas por el Gobierno de Extremadura, son humo, un “corta y pega” de la renta básica, es más, tienes que reunir los mismos requisitos, y teniendo en cuenta que a pesar de los discursos “milagreros” del PP, hasta el momento no hay renta básica, las expectativas de llegar a esos fondos de emergencia social son prácticamente nulas.
La renta básica no es una ayuda cualquiera, sino que incide en necesidades básicas. Mientras que los ciudadanos observan absortos unos brillantes titulares hechos de humo, de una mejora inexistente en la región, muchas familias llevan esperando nueve meses para cobrar una renta que les pertenece por ley. Y es que, ni de humo, ni de titulares se come.















