Iván Sánchez, Secretario de Cultura y Política Social de la CEM del PSOE de Plasencia, reflexiona en este artículo acerca de los movimientos sociales y la ley de represión ciudadana impulsada por el PP. 
Vivimos tiempos en los que la sociedad se expresa con más frecuencia en forma de movimientos sociales, no para aspirar a “la toma del poder” sino entre otras cosas, para defender los derechos que se empeña en arrebatar el Partido Popular. El despotismo y la crueldad social del PP son los generadores de muchos de esos movimientos. En la mente de la sociedad va tomando forma la idea de que, cuanto más unidos estemos, más grande y rápido serán son los resultados.
Los movimientos sociales son un ejemplo muy claro de la libre expresión ciudadana, de su conciencia y poder de transformación. Es una manera de tomar la palabra y ser escuchados, un altavoz, una locución de carácter público unido y fuerte. Se expresan: hombres, mujeres, campesinos, ecologistas, obreros, estudiantes, maestros, minorías de la población, etc. Muestra de ello son los muchos/as ciudadanos/as que representan los intereses particulares y colectivos agrupándose y saliendo a la calle, buscando solucionar una serie de necesidades.
Los españoles/as están demostrando en dichos movimientos, no sólo su descontento, sino también su capacidad de organización, arrojo y ganas de cambio. Hoy, la mayoría lucha en dos frentes: uno, impedir el nuevo orden social que trata de imponer el Partido Popular, y dos, conservar los derechos que ya tenían, los mismos que el PSOE dejó mejorados sustancialmente. El Partido Socialista siempre ha demostrado que los derechos sociales eran, son y serán prioritarios.
Ya que estos movimientos van en contra del poder dictatorial del Partido Popular, éste arremete contra ellos intentando aplicar “leyes de represión ciudadana”. Como la que el gobierno analizará en un próximo Consejo de Ministros, un anteproyecto que ellos llaman “Ley de Seguridad Ciudadana”. Ley contra la que el PSOE ya ha manifestado su oposición rotunda por considerarla una “ley de represión ciudadana” con la que pretenden “castigar y reprimir” el ejercicio de derechos civiles, algo que sólo se hace en otros regímenes que no son democráticos.
Intentan acallar una marea de gente que quiere expresarse libremente en las calles. Pero es imposible parar una avalancha humana de voluntades, descontento y esperanzas de cambio. Si el PP decide seguir adelante con esa “ley de represión ciudadana” más les valdría echarse a un lado, porque el pueblo soberano, es decir la base primigenia de la civilización, terminará por arrollarlos.














