No hace muchas semanas leía un artículo de Benito Pérez Galdós Soñemos, alma, soñemos publicado en 1903 en la Revista Alma española sin poder continuar con su lectura me detuve en un fragmento: “Aprendamos, con lento estudio, a conocer lo que está muerto y lo que está vivo en el alma nuestra, en el alma española. Aprendámoslo aplicando el oído al palpitar de estos enojos que reclaman justicia, equidad, orden, medios de existencia.
Apliquemos todos los sentidos a la observación de los estímulos que apenas nacen se convierten en fuerzas, de los desconsuelos que derivan lentamente hacia la esperanza, de la gestación que actúa en los senos del arte, de la industria, de la ciencia… Observemos cómo el pensamiento trata de buscar los resortes rudimentarios de la acción, y cómo la acción tantea su primer gesto, su primer paso.”
En estos precisos momentos donde todo duele, donde todo está tan cerca, tan lejos y donde el esfuerzo colectivo cala hasta lo más profundo, son los impulsos llenos de fuerza los que levantan cada mañana el ánimo y el trabajo, en cada uno de los pasos que damos, todas y todos, sin a veces saberlo, los damos acompañados, de ese sacrificio colectivo, de esas renuncias, y de esa esperanza.
Salvador Illa, sin pretenderlo, estoy convencida, nos enseñó a que la templanza, el buen criterio, el diálogo son, en tiempos de dificultad y de nervios a flor de piel, la mejor de las opciones. Supo siempre atender a la mejor de sus intenciones, a esas buenas palpitaciones, y para mí, no se equivocó al hacerlo, muchas y muchos verían en ellos también el ejemplo, y así, poco a poco, todo es más respirable, más transitable. Su ejercicio, duro y difícil, no otros impulsos o pálpitos que no evocan a la justicia, ni a la equidad… son solo seguramente más satisfactorios e incluso aclamados, pero, no construirán una sociedad unida, fortalecida.
Esta semana Extremadura daba un buen paso, el Tribunal Supremo declaraba nula la reforma que imponía el Ministerio de Agricultura atendiendo a las recomendaciones presentadas por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Cava y que privaba a las Comunidades Autónomas de ser escuchadas por el Gobierno central. Crecerá nuestro cava, y al hacerlo, con su defensa, con el sector siempre de la mano, creceremos todas y todos. Pasos.













