Todo tiene un antes, en realidad lo que se escucha habitualmente es todo tiene un porqué, tanto se utiliza que hasta un programa de televisión se llama así. Intenta buscar una explicación a diferentes asuntos, dicen de él que pretende promover la curiosidad y motivar las ganas de saber. Explicar los motivos, a veces, podemos encontrarlos en ese antes. Si buscamos preámbulo en el Diccionario de la lengua española aparece: Del lat.Praeambulus “que va delante”. 1. M. Exordio, prefación, aquello que se dice antes de dar principio a lo que se trata de narrar, probar, mandar, pedir, etc. 2. M. Rodeo o digresión antes de entrar en materia o de empezar a decir claramente algo.
El martes 6 de diciembre celebrábamos el Día de la Constitución Española. Su preámbulo dice: ‘La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo. Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular. Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida. Establecer una sociedad democrática avanzada, y colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra’.
Me niego a que se olviden, me niego a discusión absurda, me niego a los extremos que nunca hubiesen escogido esos verbos. Esta semana, estos días, miremos a estos últimos 44 años. Hubo un antes, sí, para lanzar lo más importante, el camino posterior. Progresar.













