Hace una semana en estas mismas líneas hablaba de lo inaudito de todas las situaciones a las que nos estábamos enfrentando como sociedad. Sé que muchas y muchos de vosotros estaréis pensando en la infinitud de memes y bromas que os habrán llegado a vuestros teléfonos móviles, sobre todo, el posible calendario de aquello que nos sucederá este 2021: las siete plagas o los ovnis sin ninguna duda aparecen en ellos; nada parece sorprendernos o lo que es peor aún, lo que no se comprende, a pesar de tener una explicación científica, puede traducirse en una auténtica teoría de la conspiración en la que todo parece cuadrar a la perfección. Los tiempos convulsos y el miedo pueden provocar individuos desconfiados e inseguros, todo a su alrededor se vuelve adverso, y nacen enemigos, el de fuera, el que nos roba, el que es un privilegiado… quizá sea normal, humano, la fragilidad se disfraza con múltiples caras. La zozobra crea ídolos chamánicos capaces de dar con total solvencia y rotundidad soluciones clarividentes. La nieve no es plástico, no. Son unas circunstancias las que vivimos duras, repletas de esfuerzos y sacrificios, pero la vida continúa y necesita del trabajo y la concentración para salir de toda esta carrera de obstáculos, necesita de todas y de todos, y por su por supuesto de la ayuda y la cooperación.
La Asamblea de Extremadura, donde están representados toda la ciudadanía extremeña, requiere más que nunca de la coherencia política frente a la pandemia, es tiempo de ser serios y rigurosos, abandonar la política fácil, esa del reproche sin criterio o más duro aún, jugar con las dificultades de sectores que peor lo están pasando, pedir una cosa y la contraria a la vez. Ahora no.
La situación es dura y la toma de decisiones exige estar a la altura, la capacidad de reacción resulta vital, nunca mejor dicho.
No sé qué nos deparará el 2021,esperamos que en este periodo de sesiones la cámara esté repleta de medidas que ayuden a iniciar la recuperación tras la pandemia sin descuidar, ahora más que nunca, la protección social, reforzar los servicios públicos, que tan esenciales resultan, y alcanzado los retos que Europa se ha propuesto con sus fondos extraordinarios para superar esta crisis.
Un año nuevo es un año, en blanco, no me atrevo a definir su comienzo aún así, la fuerza, la empatía, la voluntad de trabajo, de cooperación que suelen acompañar los principios sean los que definan todo lo que nos queda por delante para que, entre todas y todos, salgamos hacia delante en el mejor de los proyectos colectivo. Todas y todos resultamos imprescindibles.













