Hay una canción que susurra eso, hoy no es un día cualquiera, hay un programa de radio llamado así, y hay quienes, cualquier día, por algún motivo lo pronuncia, lo piensa, lo escribe o lo siente, hay miles y miles de motivos dentro de nosotros para hacerlo, y fuera de nosotros también. Ayer al conocer que Emilio Tuñón era Premio Nacional de Arquitectura no era un día cualquiera, el autor del Hotel-Restaurante Atrio y del Museo Helga de Alvear, del que decía al concluirlo que era «una caja mágica» y al construirlo como si fuese «un castillo, una fortaleza», consiguió que la magia del arte inconmensurable que en él reside se extendiese como el polvo que todo lo cubre y acabase siendo una fortaleza para nuestra región. Hoy, el mundo lo contempla, ayer España lo premiaba. Luis Landero, escritor, extremeño, paisano, ganaba el Premio Nacional de las Letras 2022. No es un día cualquiera, no es una semana cualquiera.
Para Extremadura, en ese mismo lugar donde de pequeños y pequeñas quemábamos dragones la Noche de San Jorge (tengo las caras de mis amigas mientras comprábamos las cartulinas), hoy es la tierra de dragones para loscasi 10.000 millones de espectadores de la serie que este verano consiguió el mejor estreno de todos los tiempos en una de las plataformas audiovisuales internacionales más populares, no es nunca un día cualquiera.
Hoy escenario de todo, de lucha por lo que creemos, es necesario mirar al mundo, actuar en el mundo; y aquí, donde nunca es un día cualquiera porque han y hemos construido para que eso suceda, digámosles a esos y esas que solo nos sitúan al final de la cola, a los gafes, a los que siempre nos quisieron arrinconados y callados, a los que todo lo que tocan lo destruyen, que Extremadura siente orgullo.













