Artículo de la diputada socialista en la Asamblea de Extremadura, Lara Garlito. 
He crecido viendo en mi casa una pegatina de Lupe 92, aún continúa, ahora es mi sobrina quien la mira, pero cuando pasen los años, sus recuerdos con ella serán distintos, ni mejores, ni peores, distintos.
Esa pegatina siempre me despierta un sentimiento alegre y emotivo que me lleva directamente a Teresa Rabal, a Trujillo, a festividad, al Día de Extremadura.
Ese recuerdo inocente bañado por el tiempo me hace pensar en todo lo que ha sucedido en la región hasta ahora, y cuánto esfuerzo tuvieron que hacer los extremeños y extremeñas para conseguir que convergiésemos al mismo ritmo que el resto del Estado.
Situaron aquí su hogar para darle a los niños y niñas un futuro de bienestar: servicios públicos, educación, sanidad, infraestructuras, desarrollo económico, social… Hoy siento que Extremadura, gracias al trabajo de tantos y sacrificio de muchos, es una tierra para vivir, convivir y compartir con todos los que llegan, hospitalaria, generosa, humilde, constante, leal, con valores.
El Día de Extremadura es, por tanto, un día de celebración, de convivencia entre quienes hemos decidido compartir un mismo espacio de vida, de reconocimiento a lo bueno que se genera, para echar de menos a todos los que desde otro lugar siguen pensando en extremeño, pero también, es un día de lucha y de trabajo, aún son muchos los retos a los que nos tenemos que enfrentar.
Me despedía de vosotros, antes de vacaciones, desde El lejano Oeste, desde una Extremadura con un tren repleto de averías día tras día, con el hastío de centenares de pasajeros, y de lejos, una visión de Extremadura errónea y fallida.
Goytisolo, bajo ese mismo título, el 12 de agosto de 1986 se refería a esta tierra «en la que a nadie le importaría vivir de no quedar tan lejos» «o de no dar la sensación de quedar lejos (…). El carácter ilusorio de esta lejanía –Cáceres no dista de Madrid más que Zaragoza o Sevilla– se comprueba mejor al cruzar esa línea vertical que desde el Cantábrico hasta el Estrecho divide a España entre el este y el oeste».
¿Perdura esa sensación tres décadas después? ¿Es justo que nuestras distancias dupliquen en tiempo al resto?
Este Día de Extremadura seguiremos peleando con el mismo entusiasmo, y en esta ocasión será por la igualdad, la cohesión territorial, el desarrollo económico, esto se llama hoy: tren de alta velocidad.
No olvidemos, el sol sale por el oeste.
¡Feliz día de Extremadura!













