Muchos éramos conscientes, como lo fuimos con cada una de las declaraciones de Trump, que las mentiras y simplicidades vertidas durante la campaña del Brexit tendrían duras consecuencias sobre la propia población del Reino Unido, probablemente, aún mucho peores para quienes más necesitan del Estado público, los sectores de la sociedad más vulnerables, pero precisamente es ahí donde más deseaban penetrar a través del odio al diferente, y apelar a lo más irracional, a un sentimiento de pertenencia con el que jugaron y manosearon para culparlo de su propia gestión e ineficacia.
Pasados los días, los meses, Johnson, su máximo representante, frena el Brexit para no destrozar la Navidad, ¿ahora qué? ¿Y ahora qué? ¿Dónde está la eliminación de todos los problemas de la ciudadanía tras el mismo? ¿Dónde están los trabajadores y trabajadoras del transporte? ¿Quién es el responsable de los supermercados con los estantes vacíos? ¿Qué sucede cuando has rechazado a quien resulta esencial en tu vida? ¿Qué es lo que enriquece realmente? Sin duda que la cooperación, la diversidad y los proyectos comunes lo son. Cuando era pequeña eran los cuentos de navidad de tradición inglesas los que más me fascinaban, sería un tanto deseable que si hubiese alguna moraleja de todo este desastre y desatino fuese en esta Navidad esa. Esa respuesta a esa última pregunta.
Es precisamente una frase de Dickens la que dice que «nada es tan fuerte y seguro en una emergencia de la vida como la simple verdad». Los liderazgos en tiempos de incertidumbre no se ejercen diciendo ni lo fácil, ni regalando a nuestros oídos lo que quieren escuchar, están para dirigir, como un buen capitán al mando de su barco, aunque aparezca una tormenta o una tempestades su obligación alcanzar el puerto seguro.
De las mentiras y los populismos no nos separan ningún mar. Esta misma semana los hemos visto en el Congreso de los Diputados; y sí, una brillante y ejemplar presidenta con sus palabras provocó la más sana y democrática de las reflexiones.
Aquí, en la Asamblea de Extremadura, donde la ciudadanía los apartó y no están presentes, tuvimos la oportunidad de escuchar a un presidente que cree en el país, capaz de entender que lo primero es el qué y el para qué. Antes de comenzar a debatir la Financiación Autonómica, dijo el presidente de la Junta de Extremadura, «Tenemos que abordar cuánto necesitamos antes de decidir cuánto aprobamos, qué servicios públicos queremos tener y luego vemos cómo lo pagamos». «No tributan los territorios, tributan las personas».













