Las personas mayores nos enseñan el camino

18 Oct, 2026

Artículo de Miguel Ángel Morales, Presidente de la Diputación Provincial de Cáceres.

Riolobos se llenó de vida. Unas 3.000 personas llegaron desde todos los rincones de la provincia para celebrar el Día de las Personas Mayores. Fue una jornada de convivencia, aprendizaje y participación, y quiero empezar dando las gracias a quienes la hicieron posible: al pueblo de Riolobos, que nos acogió de forma extraordinaria, al Área de Políticas Sociales de la Diputación y, sobre todo, a las mujeres y hombres que llenaron sus calles, su pabellón y sus plazas.

Cuando pienso en las personas mayores, no las veo como un colectivo al que hay que atender. Las veo como la memoria viva de esta provincia y como una parte imprescindible de su presente. Desde su mirada entendemos lo que fuimos, lo que somos y lo que podemos ser. Ellas levantaron nuestros pueblos en tiempos difíciles, sostuvieron familias y mantuvieron viva la cultura y las tradiciones. Y hoy siguen aportando experiencia, compromiso y una enorme vitalidad.

Por eso la Diputación de Cáceres tiene un compromiso claro: que cualquier persona mayor pueda tener una vida activa, con oportunidades de participar, formarse, divertirse y convivir. Y que eso no dependa del municipio donde viva. Vivir en un pueblo pequeño no puede significar tener menos derechos ni menos oportunidades. Ese es el sentido de lo que hacemos.

Escuchar para actuar

En febrero me reuní con las asociaciones de personas mayores de la provincia. Fue un encuentro sincero y muy útil. Me hablaron de las desigualdades en el acceso a recursos en los municipios más pequeños, de lo difícil que es encontrar relevo en las juntas directivas, de la necesidad de formación y de las dificultades para manejar las nuevas tecnologías. Salí de allí con una idea muy clara: había que responder, y había que hacerlo pronto.

Así nació la Oficina de Atención a las Personas Mayores de la Diputación de Cáceres, que funciona desde el pasado mes de mayo. Es un recurso técnico provincial, especializado y permanente. Su función es acompañar a las personas mayores y facilitar su participación, para que las asociaciones y colectivos puedan acceder a recursos y organizar sus propias actividades, cursos y talleres. No queremos decidir por ellas, sino darles las herramientas para que sean protagonistas.

Una provincia sin barreras

Este compromiso va más allá de un día de celebración. Lo llevamos a decisiones concretas que mejoran la vida cotidiana en el medio rural. Por eso financiamos la adaptación de taxis para personas con movilidad reducida en los pueblos de la provincia, tanto las nuevas adaptaciones como la mejora de las que ya existen. Poder ir al médico, hacer una gestión o visitar a la familia no debería depender de tener coche o de poder conducirlo.

Además, dentro del Plan Provincial de Accesibilidad Universal, hemos abierto una convocatoria de subvenciones de 500.000 euros para municipios y entidades locales menores de menos de 20.000 habitantes. El objetivo es que los edificios, instalaciones y servicios públicos sean más fáciles de usar y de entender para todas las personas. La accesibilidad no es un lujo. Es una condición para la igualdad.

Cuidar también es crear empleo y futuro

Hay otra idea que quiero poner sobre la mesa: las personas mayores son también un motor económico y de empleo para nuestros pueblos. Cada residencia, cada centro de día y cada servicio de ayuda a domicilio son puestos de trabajo que se quedan en el territorio. Son empleos estables, cercanos y que no se pueden deslocalizar, y permiten que muchas familias, y especialmente muchas mujeres, puedan seguir viviendo y trabajando en el medio rural.

Pero estos servicios no solo generan empleo. Hablan, sobre todo, de la calidad de vida que un territorio es capaz de ofrecer a sus mayores. Un pueblo con una residencia bien atendida, con ayuda a domicilio y con profesionales cualificados es un pueblo donde se puede envejecer con dignidad, sin tener que marcharse lejos de casa, de la familia y de los vecinos de toda la vida. Y es también un pueblo más atractivo para quien quiere volver o venir a vivir.

Por eso, estoy convencido de que invertir en la atención a las personas mayores es invertir en el futuro de la provincia. Cuidar bien a quienes levantaron nuestros pueblos es fijar población, crear oportunidades y demostrar que en la provincia de Cáceres se puede vivir bien en todas las etapas de la vida.

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