Los tiempos que vivimos en la política no son fáciles, la corrupción, el odio, el relato falso, la consigna vacía, la mentira constante, la bravuconería, la ausencia total de valores… han hecho que la ciudadanía vea en la política un problema y en los políticos individuos que ansían el poder por el poder, añorando los años 80 cuando la Política representó esperanza y solución.
Es triste y descorazonador pensar que en Madrid nos la jugamos todos, España, la libertad y los derechos que tanto nos ha costado conseguir y, viendo y oyendo las barbaridades de los últimos días, debíamos preguntarnos cómo hemos podido llegar a esta situación. Esta sociedad consiguió enterrar una dictadura atroz, acabar con el terrorismo de ETA y situar a España en la vanguardia democrática del mundo y ahora algunos, que siempre añoraron el franquismo, blanqueados por el pseudo periodismo, quieren acabar con los mejores 43 años de la historia de España.
El próximo 4 de mayo -no hablo ya como responsable político, sino como ciudadano-, este país, desde Madrid, puede y debe dar un mensaje de resistencia y orgullo. Porque resistirnos al odio, sin revanchismos y con capacidad de mirar hacia el futuro, es el orgullo de una generación que construyó los cimientos del país y que dio un paso hacia adelante para olvidar el franquismo y todas sus miserias.
El fascismo repite mentiras y se reproduce en la ignorancia, en el desconocimiento y en el resentimiento de quienes creen que la culpa de sus vidas es siempre de otro. Acabar con nuestra democracia y el Estado de derecho es su pretensión última y para ello aprovechan el propio sistema democrático con el que intentan acabar. Ante esto no puede haber ni equidistancia ni medias tintas, sino unidad de acción para no dar tregua a quienes quieren destruir la convivencia democrática.
Hoy, “señores” que nunca trabajaron, “señoras” que escupen y banalizan el odio, individuos que obscenamente insultan y tergiversan las verdades históricas, quieren ocupar espacios que le permitan herir de muerte a todo el sistema, porque la libertad y la igualdad son, para ellos, el verdadero enemigo. Frente a esto las diferencias políticas de los Partidos democráticos son superables, como lo fueron en 1978,
Decía Enrique Tierno Galván que la democracia “es la transposición de lo cuantitativo a lo cualitativo: que lo que quieren los más se convierta en lo mejor”. La democracia, su defensa, depende de la determinación de los pueblos. Veremos, el 4 de mayo, cuán determinadas están las y los madrileños para que gane la tolerancia, la seriedad y la convivencia. Para que siempre gane la democracia.













