La autoridad moral está en crisis. Y lo está porque rara vez hay correlación inmediata y unívoca entre dicho y hecho. Eso le pasa al PP de Casado que, aunque se empeñe en gritar que él no tiene nada que ver con su partido, el juzgado y condenado por corrupción, los hechos demuestran todo lo contrario.
El PSOE, lo ha demostrado en infinidad de ocasiones, es un partido de gobierno que antepone los intereses de la ciudadanía en su conjunto a los propios. Decisiones en esta dirección nos hicieron perder elecciones, pero nunca el sentido de país que creemos y defendemos.
Nos hemos enfrentado a una pandemia y el PP no estuvo allí, ni cuando el gobierno decidió confinarnos, ni cuando decidió, en tiempo y forma, todo lo contrario, por una evidente mejora estadística provocada por la vacunación de la sociedad.
Casado se arrojó a los brazos del odio y del negacionismo. Casado atacaba al gobierno mientras el gobierno y las Autonomías, unas mejores que otras, dedicaban todo su esfuerzo en parar el virus y cuidar la vida de las personas. ¿Qué hizo el PP? Olvidarse de las personas y hacer electoralismo barato con la vida y la muerte.
Todas las crisis son una oportunidad para los herederos de la Gürtel, Nóos. Fabra, Rato, Púnica,…. Siempre han creído que, mientras peor les vaya a los gobiernos socialistas y por ende a la ciudadanía, mejor les irá a ellos políticamente. La mentira, la corrupción y ahora los devaneos con los enemigos de la democracia son compañeros de viaje del PP de Casado.
Los ejemplos de responsabilidad que dimos cuando gobernaba el PP, nunca los vimos en sus filas. Y no importa, porque nos debemos a las personas, al país, a esa patria que el PP traiciona cuando traiciona al gobierno, porque nos debemos a cada español y a cada extremeña que espera una vacuna contra el odio y la desesperanza de los que ponen palos en las ruedas de un carro en el que vamos todos, también ellos.
Esa cultura del escorpión que se envenena a sí mismo, es lo que practicaron Aznar, Rajoy y el mismo Casado. No importa si es una cosa o la contraria, ellos demuestran en cada palabra que no, que no les importa la patria, aunque se autodenominen patriotas. Que no les importa la libertad, aunque se ahoguen de tanto nombrarla en vano.
En ese camino, en esa tesis del mientras peor, mejor, no encontrarán nunca al PSOE. Aunque hagan campaña con la muerte, aunque debiliten al gobierno ante una crisis humanitaria, aunque intenten desnaturalizar la democracia, cuando gobiernen haremos todo lo contrario a ellos porque nuestro ejemplo es Rubalcaba. El de ellos “El bigotes”.













