Miguel Á. Morales: «Querida Charo»

8 Ene, 2021

No quiero detenerme en el dolor que me causa, que nos causa, tu ausencia.  Sé, estoy seguro, que me cogerías del brazo y me susurrarías al oído un adelante Miguel, que nos queda mucho por hacer. 

Intentaré, siempre, ser consecuente contigo, porque serlo es, ni más ni menos, revalidar nuestro compromiso con el socialismo, con la ciudadanía, con  los pueblos, con el mundo rural, con nuestra provincia, con todo lo que venimos  defendiendo desde que estamos juntos en política. 

Tanto para ti como para mí, importan más las personas que las estrategias, importa lo que nos pide una vecina de 80 años que quiere recordar coplas en verano y un niño de 10 que quiere aprender a tocar el piano en su  pueblo. Tú, yo, nuestras compañeras y compañeros, las administraciones, todas y todos, tenemos la obligación de conseguirlo. 

Tu bandera era la igualdad, la solidaridad y la lucha permanente por la  justicia social, hablando con respeto y mirando a los ojos de quien te quería y de quien no, muy pocos, porque siempre diste un ejemplo de tolerancia, diálogo y prudencia, en aquellos cuatro años de oposición y luego al frente de  la Diputación y de tu querido Romangordo. 

Recuerdo que alguno de los nuestros se quejaba porque tratabas a todos los alcaldes y alcaldesas por igual. Cómo no, si creías firmemente que  gobernamos para la ciudadanía y no para las chinchetas azules o rojas que algunos ponen en los mapas. 

Si la política es mirar a las personas y pensar en ellas para hacerles la vida mejor, tú, Charo, hiciste política con mayúsculas. Al odio, al machismo, al sectarismo, los combatiste sin levantar la voz, pero con la firmeza de quien tiene las convicciones de la vida y de la ideología, claras como el agua. 

Supiste hacer equipo y dar un perfil humano y cercano a la Diputación provincial de Cáceres, una institución que abriste de par en par y dejaste claro que le pertenecía a la gente. Por eso, el mensaje que elegiste desde que  llegaste la presidencia fue el de Tu Diputación. 

Y vaya que te pusiste en marcha con transparencia y delicadeza hacia todas las sensibilidades, aún aquellas que miraban con recelo a una mujer suave pero segura a la hora de tomar decisiones. 

Te echamos de menos y te seguimos llorando. No se nos pasará rápidamente ni queremos dejar de llorarte. Pero te prometemos que continuaremos yendo  hacia un futuro que construiremos con tu legado, con tu seguridad y con tu fe  en los seres humanos. Charo, mi querida amiga, mi querida compañera, compañera del alma, hasta siempre.

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