El Comité Provincial de nuestro querido PSOE cacereño, es una evidente e indispensable herramienta para participar, para compartir, para debatir y sacar conclusiones en conjunto, y mucho más ahora, dadas las circunstancias históricas que estamos atravesando.
Ante una pandemia como la que sufrimos, nuestro deber es, con tino, prudencia y responsabilidad, ayudar, desde Cáceres y desde Extremadura, a poder salir cuanto antes de ella y por ende de las consecuencias socioeconómicas que ha provocado, sabemos que estamos a la cabeza de inversión sanitaria por habitante y con una atención primaria que es referencia nacional, pero no es suficiente, es necesario también entender que solos no lo conseguiremos.
Desde la atomización del arco parlamentario, lejos de encontrarnos en el diálogo y el consenso entre formaciones políticas elegidas, en teoría, para trabajar por el bien común, hemos asistido a espectáculos bochornosos que han abierto una brecha ideológica e incertidumbres en las instituciones que a quien beneficia, de seguir así, es a la ultraderecha y a los nacionalismos más recalcitrantes, que intentan desgastar no sólo a un gobierno que debe hacer frente con decisión a una situación nunca vivida, sino también a la estabilidad del Estado de Derecho en el que vivimos.
Mientras esto ocurre, el PP ni está ni se le espera. Desconcertado, sin discurso ni relato, está siendo absorbido por los dos demonios de su conciencia: ¿partido de gobierno o mezquindad electoral? Por ahora gana la segunda opción y España lo sufre.
Es muy importante que el gobierno de España sienta el apoyo y la lealtad de todas y de todos, una lealtad que debe ser participativa. De ahí la importancia de los órganos de un partido, el PSOE, que ha gobernado España más tiempo que ningún otro y que, desde la experiencia y los errores de ayer, puede y debe aportar la hoja de ruta para salir de la pandemia, de la crisis política y reconstruir la economía del país.
Todo ello no se logrará si las fuerzas políticas no entienden que una patria no se adorna con banderas. Una patria se construye con respeto a la Constitución vigente, con proyectos que se debatan y voten en sede parlamentaria, con reformas como la que debemos acordar para modernizar un poder judicial que se ha quedado entre las telarañas del Pazo de Meirás. Una patria se construye con igualdad de oportunidades y progreso.
Nuestro compromiso militante debe sacar adelante algunas de nuestras posiciones frente al nacionalismo excluyente, frente a la ultraderecha xenófoba, frente al ultraje de la sanidad pública y frente a la irresponsabilidad de algunas y algunos que, por negligencia y malformación ideológica, nos pueden hundir en un fango del que no sabremos cómo salir.













