Secretario General Provincial PSOE Cáceres
El sábado pasado me manifesté, junto a miles de españoles, contra la política de recortes de Mariano Rajoy y su franquicia extremeña, José Antonio Monago, y tuve la ocasión –una vez más- de escuchar a los compañeros y compañeras de Extremadura y de las demás regiones españolas que se lamentaban por el sufrimiento cotidiano que les ocasiona la derecha con sus medidas y que estas decisiones de unos pocos están afectando a todos. Además, hoy se reconocen como los grandes embusteros de la democracia española, que se ve abocada a un nuevo debate: ¿cómo proteger a la ciudadanía de un fraude electoral masivo y del incumplimiento sistemático de un programa que, se supone, convenció el voto de la población?
Desde esta misma tribuna semanal, he sido pionero, lamentablemente, en comprender que debíamos divorciar definitivamente el concepto de mayoría parlamentaria con mayoría social, sin dudar de la legitimidad del resultado de las últimas elecciones; pero repito lo que ya he señalado desde hace meses: cuando la política social y económica afecta al Estado Social construido durante décadas de democracia, no puede ser corrompido por medidas laudatorias hacia las finanzas y, en nombre de la salvación de sus intereses, llevarse por delante –como sucederá con el rescate total-, el presente que vivimos y el futuro de nuestros hijos.
Para todo cambio sustancial, y como el PSOE ha reclamado siempre, debe haber un acuerdo mayoritario de todas las fuerzas políticas que están representadas en el Congreso. Si cambiar el Estado de Bienestar por uno al servicio de los intereses privados de las minorías no es suficiente razón para debatir entre todos, me pregunto ¿cuál será?
El PP español y extremeño, se han dedicado a silenciar lo que nos incumbe a todos, porque nosotros los ciudadanos sostenemos este país que se está cargando la derecha del PP español y la derecha catalana de CIU. A base de recortes disgregan y la ausencia de acuerdos favorece el chantaje entre dos nacionalismos, ambos rancios y excluyentes. ¡NO!, no hay diferencias entre el nacionalismo del PP y el nacionalismo de CIU, los dos restan.
Por el contrario y para combatir esta falta de democratización en las decisiones más trascendentes para España, la población ha tomado la calle y nosotros con ella, desde el asfalto de las calles y los olivos del campo, desde los hospitales pauperizados y las escuelas agonizantes, desde las fábricas y las minas, estamos como partido en la calle, manifestando, que no es otra cosa que expresar la voluntad general, que queremos otra España, que no estamos de acuerdo con los recortes y que cada una de las medidas que toma el gobierno del PP es un paso más en su fraudulenta concepción del poder.
Han mentido para ningunearnos como población y hemos dicho basta, desde la mayoría social y legitimadora de las calles, desde la vocación de escuchar a la gente, de sentirnos partícipes y responsables de la creación de un edificio social llamado Estado.
El PP, lo avisamos hace meses y ya está confirmado, solo tiene diputados, nosotros somos millones y queremos otra política para la inmensa mayoría social, lo haremos. Somos el cambio imprescindible.















