Secretario Provincial de Cáceres
La ciudadanía, cada vez más, reconoce que el PP de Rajoy y Monago guarda muchas similitudes con los años duros de la dictadura. Sobre todo en los derechos sociales, pocas diferencias podemos observar entre las igualas pasadas y el copago sanitario actual o la reducción sistemática de becas con la idea de educación elitista del franquismo.
La sanidad pública, ya que al PP le gusta hablar de herencias, fue un ámbito en el que los socialistas decidimos hacer un reducto innegociable. Nos encontramos, en los inicios de nuestra democracia, con un tejido sanitario paupérrimo, selecto y para unos pocos.
Esa sanidad pública es una de las herencias socialistas, que a partir del 1 de septiembre dejará de ser universal. Con gobiernos socialistas se consiguió la mayor inversión por habitante en salud de la historia, la creación de un tejido de atención continuada en Extremadura, el cuidado permanente a nuestros mayores y la democratización total de la sanidad pública.
Los socialistas extremeños conseguimos, gracias al empeño, la decisión y la voluntad social de Juan Carlos Rodríguez Ibarra y de Guillermo Fernández Vara, construir una sanidad pública prestigiosa, de calidad y universal, donde cada ciudadano prefería acudir antes que a la privada.
El PP con Rajoy y su obediente y faldero Monago está intentando cambiar esta tendencia, desprestigiando la sanidad pública, para que poco a poco la ciudadanía opte por un sistema de pago y lo hace porque lo consideran como “su” último negocio, un negocio que saben sería muy rentable económicamente, pero que puede provocar una fractura social que nos haga retroceder a períodos previos a la transición.
Un servicio público, sanidad, educación y seguridad a la cabeza, no tiene como objetivo ser rentable porque el Estado los ha creado para contener y proteger a la sociedad en su conjunto. Sin embargo, a Monago se le escapó lo de que “si atendemos a los sin papeles, la sanidad será aún menos rentable”. Y se le escapó, porque quieren hacer de la salud una enorme sociedad anónima que atienda al que pueda pagar y deje en la puerta, al que no pueda.
Y para conseguirlo, conspirarán desde dentro contra la sanidad pública en diversos puntos que, en el PSOE denunciamos. En estos días recordaba Guillermo Fernández Vara que “el artículo 10 de la LEY 1/2005 obliga al SES ‘a facilitar información semestral, a la que podrán tener acceso todos los ciudadanos’ de las Listas de Espera y desde su llegada al gobierno extremeño han decidido que no se hacen públicas”.
Hacen ruedas de prensa pero no hay datos oficiales. Por el contrario, sí hay oscurantismo y existe un marcado deseo del PP por legitimar la idea de que lo público no es efectivo ni resuelve los problemas de la gente. Hay, indudablemente, una intención de deslegitimación del Estado de Bienestar público, para justificar su privatización y convertirlo en “su” negocio.
Por consiguiente los socialistas vamos a continuar defendiendo la sanidad pública, gratuita y universal, hasta hacer retroceder al PP sobre sus pasos, demostrando que si la ciudadanía se lo exige, dentro de un marco pacífico pero continuo de resistencia, la derecha volverá a no pasar por encima de nuestros derechos. Y mucho menos en sanidad. Somos el cambio imprescindible.















