Secretario Provincial PSOE Cáceres
Leer alimenta el espíritu y, sobre todo, remedia a los legos de su permanente ignorancia o negligencia premeditada. Desde este espacio, por tanto, aconsejo a Mariano Rajoy y su copista Monago a que, de vez en cuando, lean, en lugar de sacarse fotos con los ganadores o de quitarle el dinero a la educación pública y regalarlo, a unos premios faraónicos.
En este sentido, y ante el inminente rescate total y devastador que Rajoy traerá a España, el PSOE debe reivindicarse para dar esperanza a las generaciones futuras. No podemos, como partido de Izquierdas y Obrero, responder con la mal entendida responsabilidad. Nuestro deber y RESPONSABILIDAD, hoy por hoy, es incidir en la mayoría social que ha perdido el PP y en responder desde las calles, las fábricas, los comercios, las escuelas y los hospitales que otra política de austeridad es posible sin que suponga el desmantelamiento del Estado de Bienestar.
Es evidente que la derecha está atentando contra nuestro Estado de Bienestar porque apuesta por una organización pública insignificante, por ello quieren privatizarlo para convertirlo en su negocio y ahora mismo, a falta de ladrillo, la sanidad es el negocio más rentable que pueden explotar.
La derecha, Rajoy y Monago, debajo de la falda de la Democracia Cristiana alemana, nos venden la moto de que solo hay un camino posible: si no nos rescatan, si no recortamos, si no nos apretamos el cinturón, iremos al abismo, comentan. Pero no recortan a los poderosos ni a las grandes fortunas ni a la Iglesia ni a la Monarquía. Recortan el futuro de la clase trabajadora, del pequeño empresario y del funcionario.
¿Qué pasará en una sociedad sin posibilidades de progreso? Ganando menos, vendiendo menos y despidiendo funcionarios, ¿quién levantará este país mientras se reparten el conocimiento en las escuelas privadas, cierran las puertas del estado a futuros funcionarios y obligan a ahorrar lo que no tendremos para pagarnos una cirugía? La respuesta es obvia y el resultado concreto: NADIE, NADA, NUNCA.
Las fórmulas del rescate serán las mismas que las de Portugal. Allí subirán las cotizaciones de la seguridad social de los trabajadores (del 11 % al 18 %) a partir de 2013 y, por supuesto, se la bajarán a las empresas (del 23,75 % al 18 %). Aquí, cuando llegue el rescate, las empresas no contratarán porque nadie podrá pagar sus productos.
Y me pregunto: ¿por qué no gravar a las grandes fortunas?, como la Francia socialista de Françoise Hollande que marca un nuevo camino de austeridad: 33 mil millones en recortes que serán divididos solo en 2013 entre los hogares más ricos. “Que los ricos demuestren ser patriotas”, dijo el mandatario francés. Aquí en España, gracias a Rajoy y Monago, sucede todo lo contrario. Aquí, la patria es de los ricos.
Los recortes, suaves o fuertes, como quieran llamarlos desde la derecha, no sirven para crecer sino para estrangular. Todos los índices económicos marcan las pautas para ya mismo poder asegurar que esta política ha fracasado porque genera más desempleo, más inmovilismo, más miedo y más desprotección social. Mientras le quitan a la ciudadanía derechos y poder adquisitivo, se crea más miseria. Y no se trata de despilfarrar sino de racionalizar los gastos, reformar el estado modernizando el tipo de trabajo menos presencial y con más rendimiento, de fiscalizar al que más tiene y más hereda con todo el peso de la carga retributiva del espíritu del cobro de impuestos en el Estado de Bienestar.
De la crisis se sale con más autonomía, con modelos de crecimiento y permanencia en el ámbito rural, potenciando lo que tenemos e invirtiendo en educación para que nuestro progreso sea sostenido, viable, equitativo y de todos. Los recortes, como hasta ahora, solo traen miseria cuando se les quita a los que menos tienen. Si el esfuerzo, por el contrario, se reparte entre las capas más favorecidas, la balanza será equilibrada y justa. Si queremos consumo, la población debe trabajar, pero si queremos hundirnos en más recesión y desigualdad, continuemos los pasos de Merkel, Rajoy y su fiel copista. Para evitarlo nuestra oposición debe ser decidida, Socialista, Obrera y Española. Somos el cambio imprescindible.














