Secretario General Provincial del PSOE de Cáceres
“No solo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres”. Esta maravillosa enseñanza de nuestro Pablo Iglesias ha marcado mi vida política y debe ser el faro que guíe cada acción de un militante socialista.
Es necesario eliminar para siempre la idea de que los políticos son una clase y convertir nuestro trabajo en lo que en realidad es: servicio público. Estamos, los socialistas más que nadie, movilizados por la creación, lucha y ejecución de políticas destinadas a la igualdad de oportunidades y a los tiempos que nos tocarán arreglar.
Estamos convencidos de contar con la mayoría ciudadana que ha perdido la derecha, y nuestra labor será la de la reconstrucción. Parafraseando a un conocido autor latinoamericano “en la historia de los hombres cada acto de destrucción encuentra su respuesta, tarde o temprano, en un acto de creación”.
Y por eso estamos aquí, no por poder, no por ambiciones personales, sino ante la ardua e imprescindible labor que, esta vez también, estará destinada a recuperar los derechos y la protección de los más desfavorecidos, de los millones de parados, de los que han sido marginados del trabajo, la sanidad, la educación, la dependencia y el maltrato.
No estamos aquí, dirigiendo el partido, para favorecer dinastías caducas ni egoísmos sectarios. Estamos aquí para escucharte, para que nos enseñes, para que nos permitas acompañarte hacia la edificación de un pueblo mejor, de una zona rural pujante, de una ciudad que progrese sin cordones de marginamiento, de una región moderna, de una España integrada, tolerante y equitativa.
Por tanto, quien crea que estos tiempos son de espera y mendicidad política, quien se movilice por intereses particulares y quien anteponga su individualidad ante el bien común, desde ya le digo que aquí, en este partido de izquierdas y obrero, porque es lo que somos y debemos ser, no tendrá cabida.
La discrepancia siempre será bienvenida pero aislarse en el egocéntrico atalaya de vanidades y promesas de poder, no lo concibe esta Ejecutiva que asumió para cambiar el partido y la sociedad el pasado 21 de abril.
Ser honrado no es una virtud sino una obligación. Se nos supone el deber moral de creer en lo público y en la distribución equitativa, en las decisiones globales por encima de los criterios individuales y en el servicio al pueblo como primer y último objetivo de la labor política. ¡Es nuestro deber!
Porque es eso la política, una herramienta social para que la ciudadanía decida su destino y para que, desde este partido, volvamos a ser la alternativa social realista pero que trate lo imposible. En resumen, la audacia para construir un estado en donde nuestros hijos puedan ser lo que quieran y donde quieran.
Estamos aquí porque nos tocará construir, desde la mayoría social, una nueva España, la que de las ruinas que nos dejará la derecha, tengamos que elevar hacia, una vez más, la justicia social. Hemos podido una vez, hemos sido los arquitectos, junto a Felipe, Juan Carlos, José Luis y Guillermo, de un país donde la igualdad era el axioma donde descansaba el progreso.
Y volveremos a hacerlo, con un mensaje claro, las virtudes intactas y un PSOE unido, con la mirada puesta en el futuro, sin ambigüedades, desde la izquierda, desde el drama compartido con los trabajadores porque somos eso, el Partido Socialista Obrero Español. No tenemos tiempo para debatirnos en rencillas porque la sociedad no merece que nos detengamos ante el próximo e ineludible deber: ser el cambio imprescindible.















