Artículo de Miguel Ángel Morales, Secretario General del PSOE de la provincia de Cáceres. 
Estamos orgullosos de nuestros 137 años de servicio a la transformación y avances de nuestro país. No vamos a rendirnos ni a dar pasos atrás ante el ataque de los demás, vengan de donde vengan y persigan el interés que persigan. Tenemos historia, por supuesto y el honor de haber sido y ser la vanguardia de cada una de las decisiones que igualaron a la gente, que pusieron a la mujer en primera fila, que potenciaron a nuestras hijas y que velaron por el derecho individual de cada una y uno de los que vivimos en este país.
Crecimos, mi generación, al ritmo de antagonismos, del blanco o negro, de la sangre que goteaba de una dictadura moribunda y asesina hasta el último latido de su ignominioso sátrapa. Pero también supimos aparcar el rencor y la sed de venganza para acordar y consensuar un modelo de país que se sostuviera. Y lo hicimos porque el país necesitaba construir sin odio y sin venganzas.
Esa transición que muchos señalan con el dedo, fue la responsable de creer en la gente y de igualar a la gente y mereció la pena enterrar el miedo. Esa transición claramente aunó esfuerzos para dirimir en las urnas lo que cuatro décadas antes había derramado en el campo de batalla, en los exilios, en el fin de una generación dorada y en el fin del mayor de nuestros tesoros: la libertad.
Y por supuesto, el PSOE jugó un papel esencial en la construcción de un país en paz y tolerante con las diferencias, un país que necesitaba coger el tren de la modernidad y lo hicimos, vaya sí lo hicimos. Fuimos capaces de universalizar la sanidad y de morir de pie como Ernst Lluch, fuimos capaces de cumplir el sueño de Pablo Iglesias Posse y de incorporar a la universidad a las hijas e hijos de los jornaleros que trabajaron de sol a sol sin que nadie cotizara por ellos y ellas. Por eso creamos las pensiones no contributivas que trajeron algo de justicia a un país que explotó y exilió a su gente. Fuimos, hace nada, capaces de acabar con ETA y de no salir a la calle a escupir odio, porque un país, desde el odio, es miserable.
Fuimos capaces de llevar derechos y servicios hasta el último rincón de Extremadura, después de una época en blanco y negro, escuelas, centros de salud, pabellones deportivos, becas, empleo y arraigo porque querer lo nuestro es dejarnos la piel por nuestra gente. Y no, no somos únicamente pasado, sino transformadores de utopías en realidades concretas. Somos realismo social, ejercicio constante de pasos hacia el futuro. Por eso somos garantía de cohesión y unidad en torno al progreso.
Somos el partido de las mujeres porque llevamos 137 hablando en femenino, legislando en femenino, equiparando a la mujer y convirtiendo en paridad nuestras listas y gobierno, en Extremadura y todo el territorio. Somos el partido que va a seguir apostando por revoluciones pacíficas, por la tranquilidad y convicciones que proyecten los cambios que necesitamos para los próximos 30 años.
El domingo vamos a votar PSOE y lo haremos como siempre, como un grito feliz de libertad, sin miedos, con orgullo, con esperanza y firmeza. Porque sabemos que estamos haciendo lo que la gente necesita y no decimos sólo lo que la gente quiere oír. No cambiamos nuestros principios ni vendemos el alma al diablo por un espacio de poder. Con memoria u olvido, con fe o sin ella, con ganas o desgana, como sea y donde sea, seguiremos plantando socialismo, justicia, igualdad y derechos allí donde estemos y el 26 de junio estaremos en las urnas. ¿Hace falta que te pida el voto?














