Artículo del Diputado socialista en la Asamblea de Extremadura, Paco García Blázquez. 
Por Paco García Blázquez.-
El pasado día 14 de abril fuimos a pasar el día al pueblo de mi mujer, Santa Cruz de Paniagua. Ella había quedado con sus amigas de toda la vida, pasamos una jornada muy agradable. Coincidía que era Viernes Santo y además se conmemoraba la proclamación de la II República Española.
Pero por lo que no voy a olvidar este día fue por la oportunidad que tuve de conocer las vivencias de dos hermanos de la localidad. Se llaman Victoriano Iglesias Rodríguez y Joaquín Rodríguez Conejero. Hermano mayor y menor respectivamente, de padre y madre.
Su padre se llamó Desiderio Iglesias Puerta «Amable», uno de los 6 maquis fusilados el 6 de agosto de 1946, a los 21 años de edad, en un paraje conocido como «Canchales de Ramón». Fueron todos enterrados en una fosa común en Pozuelo de Zarzón. En esta localidad se les dedicó una plaza a estos 6 represaliados el verano pasado.
El hijo menor, Joaquín, fue el primer alcalde democráticamente elegido de Santa Cruz de Paniagua tras la dictadura, en 1979. Hijo póstumo de Desiderio, pues nació días después del asesinato de su padre, lleva los dos apellidos de su madre, ya que se les impidió en su momento que se inscribiera en el Registro Civil con el apellido paterno. Como si de un hijo de madre soltera se tratara, en la España de 1946. Una humillación más a añadir a la falta de su padre.
Gracias a la investigación llevada a cabo por el Proyecto de la Memoria Histórica de Extremadura, los restos de Desiderio fueron exhumados el 21 de diciembre de 2007. Tras las correspondientes pruebas de ADN se confirmó su identidad. Sus restos descansan desde entonces en el cementerio de Santa Cruz de Paniagua. Dentro de su desgracia pudieron dar sepultura a su padre. Fueron acompañados por la inmensa mayoría de sus vecinos, de sus amigos, en una ceremonia muy emotiva.
Sin embargo, no todas las familias de republicanos caídos durante la contienda civil, o asesinados por la represión franquista de posguerra, han tenido ocasión de recuperar los restos de sus seres queridos. Se calcula que unas 125.000 personas permanecen aún en fosas comunes, cunetas u otras localizaciones desconocidas. Y nuestro país, nuestra ciudadanía, no podrá mirarse a la cara mientras esta situación permanezca. Debemos avergonzarnos todos los días mientras que una sola persona se encuentre en esta situación, mientras que un solo familiar añore recuperar los restos de su padre, madre, abuelo, tía,…Solo el día que se resuelva esta ignominia habrá terminado realmente la transición democrática en España, y podremos mirarnos al espejo como país.
Dedicado a Victoriano Iglesias Rodríguez y Joaquín Rodríguez Conejero.
En memoria de Desiderio Iglesias Puerta «Amable».













