Quienes sostienen a quienes damos la cara

25 Oct, 2026

Artículo de , secretaria de Igualdad del PSOE de la provincia de Cáceres.

Hay una parte de la política que no sale en las fotografías ni se escucha en los mítines y es la que tiene que ver con la vida que queda detrás de quienes damos la cara públicamente.

Este fin de semana, las palabras de Pedro Sánchez a Begoña Gómez, en Fuenlabrada, me han hecho pensar en algo que conozco muy bien desde mi responsabilidad política. Detrás de quienes asumimos cargos públicos hay personas, vínculos y vidas que soportan el peso de la exposición. Porque la política no se queda en el Ayuntamiento ni termina cuando se apagan los micrófonos.

La política necesita crítica, debate y exigencia democrática. Pero ¿en qué momento hemos empezado a confundir la crítica con el ensañamiento? ¿Cuándo hemos normalizado que la confrontación traspase las decisiones políticas para instalarse en nuestra intimidad, alcanzar a nuestras familias y convertir nuestra vida personal en munición? No todo vale. Quizás tengamos que repetirlo más de lo que nos gustaría.

Erich Fromm escribió en El arte de amar que “el amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos”. Soy muy consciente de cuánto importan los vínculos para afrontar la adversidad. Cuidar es sostener, acompañar y ofrecer un lugar seguro cuando fuera todo parece hostil. Nadie debería tener que demostrar fortaleza a todas horas ni sostenerlo todo en soledad.

Quizás por eso La bola negra, de Los Javis, está conectando con tantas personas. Porque nos recuerda que detrás de cada vida hay afectos, deseos y heridas. Que hay amores que tuvieron que esconderse y vidas condicionadas por la mirada ajena. También nos habla de lo que ocurre cuando una sociedad olvida que la libertad y la dignidad empiezan por reconocer al otro.

Y es que, al final, hablamos de lo mismo: de cuánto necesitamos el afecto, de lo que nos sostiene y de todo lo que perdemos cuando dejamos de mirar a los demás como personas.

Se acercan tiempos de campaña y volveremos a confrontar proyectos, defender ideas y medir fuerzas. Yo quiero creer en otra manera de hacer política. En una que no renuncie a la firmeza, pero tampoco a la humanidad, que sepa discrepar sin insultar y que no convierta la vida de las personas en un daño colateral.

Los cuidados no son un asunto privado, son el centro de la vida. Y quienes tenemos responsabilidades públicas también necesitamos que se reconozca nuestra humanidad, nuestros afectos y nuestro derecho a ser cuidadas y cuidados.

Porque la política que merece la pena es aquella que pone la vida en el centro. Y poner la vida en el centro empieza por comprender que nadie sostiene nada en soledad.

 

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